|
EFE
Obama y Hillary Clinton son conscientes de que el gobierno de Zelaya se mueve en la órbita venezolana y por eso avanzan a paso lento, piensa el politólogo Patricio Navia.
|
Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
Los roles se han invertido en Honduras tras el fallido intento del presidente Manuel Zelaya de regresar a su país acompañado por una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de varios mandatarios latinoamericanos.
Ni las proclamas del depuesto presidente, quien en vuelo sobre Honduras relató paso a paso los intentos de aterrizaje de su vuelo a través de los altavoces del aeropuerto de Tegucigalpa, ni las amenazas de la OEA de separar a la nación centroamericana de la comunidad internacional, bastaron para lograr que el gobierno interino de Roberto Micheletti depusiera las armas. Y, de hecho, según informaron a Terra Magazine tanto fuentes de la OEA como del gobierno de Honduras, desde las últimas horas del domingo las comunicaciones entre el gobierno de facto y el del presidente Zelaya han quedado completamente interrumpidas.
"No hay diálogo de ningún tipo", confirmó el lunes por la mañana a esta publicación el embajador interino de Honduras en los Estados Unidos, Rodolfo Pastor. "El presidente Zelaya está en Ecuador y viene de regreso a los Estados Unidos para reunirse con la Secretaria de Estado Clinton", reveló además el diplomático a la vez que aseguró que lo único claro hasta el momento es que, con el saldo de dos muertos durante las demostraciones de ayer "la gente del pueblo de Honduras está sufriendo y la situación se vuelve dolorosísima para todos".
Desde la Secretaría de Estado estadounidense negaron sin embargo las versiones de una reunión entre Micheletti y Clinton. "La Secretaria Clinton no tiene planes de hablar con el presidente Zelaya por el momento", relativizó el vocero del Departamento de Estado Matthew Wallin, también en conversación con Terra Magazine. El diplomático agregó además que "como el golpe es por el momento un proceso que está en pleno desarrollo las negociaciones, las charlas siguen abiertas, pero el Departamento de Estado está sólo en conversaciones con el gobierno del presidente Zelaya".
Pero mientras el tiempo pasa, son tanto el gobierno interino de Micheletti como el del presidente Obama los que sacan mayores ventajas en medio de la confusión, explica Patricio Navia politólogo y profesor de la New York University.
"Las dilaciones juegan claramente a favor de Micheletti, pero también benefician a los Estados Unidos, dado que mientras más tiempo pase, el gobierno de facto va a tener negociar una salida que incluya probablemente elecciones anticipadas".
Las sanciones, comerciales y económicas (desde cortes al suministro energético como cortes en los pasos de frontera hondureños) tendrán de acuerdo con Navia un efecto acelerador no necesariamente beneficioso para Zelaya.
"Las elecciones anticipadas van a tener que realizarse bajo la constitución actual, y en estas elecciones los candidatos presidenciales todos se identifican con la oposición mucho más que con Zelaya", explica el experto. También por este mismo motivo, tanto Obama como Clinton -quienes no desconocen que el gobierno de Zelaya se mueve en la órbita venezolana- están avanzando a paso particularmente lento.
"Con esto a los Estados Unidos le sale relativamente gratis limpiar su nombre en términos de golpes militares", analiza el politólogo. "Históricamente Estados Unidos siempre apoyó los golpes militares, pero ahora se opone firmemente a uno sabiendo que de todos modos, en el peor de los casos, en noviembre habrá elecciones".
Para el gobierno de Obama aplicar sanciones resultará relativamente fácil agrega Navia, dado que en la práctica estas medidas durarán realmente muy poco.
"Es probable que en los próximos días Estados Unidos le pida a Zelaya mayor espacio para negociar" y seguramente desde el Departamento de Estado le van a sugerir al hondureño que "la OEA debería sentarse a negociar también con el gobierno de facto para llegar a una solución que restablezca la democracia, mucho más que a Zelaya como persona, en la presidencia de Honduras", anticipa Navia y agrega: "creo que Estados Unidos va a empezar a hablar mucho más de democracia que del gobierno de Zelaya, que son dos cosas que en este momento están juntas, pero no tendrían por qué estarlo en dos meses más. Uno bien puede pensar en elecciones anticipadas en Honduras, y en un panorama en el que se restablezca la democracia sin que necesariamente Zelaya vuelva al poder".
Terra Magazine