Paola Ugaz
Lima, Perú
Una semana después de la asonada indígena en la amazónica ciudad de Bagua que ha dejado hasta el momento 36 personas muertas entre policías y nativos, Perú es un país polarizado entre el gobierno de Alan García y el bloque formado espontáneamente entre los nativos, las agrupaciones sociales y estudiantes que se han solidarizado con ellos.
Esta división se hizo patente el jueves cuando miles de personas salieron a marchar con los nativos en Lima, Arequipa, Loreto, San Martín, Tacna, Junín, Ayacucho y Piura, mientras el gobierno acordonó con 2 mil policías el centro de Lima para poder realizar la juramentación de la ministra de la mujer y desarrollo social, Nidia Vilchez, en reemplazo de la saliente Carmela Vildoso, y del ministro de vivienda, Francis Allison que cubrirá el vacío que deja Vílchez.
En Lima, la marcha reunió a decenas de miles de personas entre los que figuraban el partido Socialista que dirige Javier Diez Canseco, el partido Nacionalista de Ollanta Humala, el partido Tierra y Libertad que dirige el sacerdote ambientalista Marco Arana, la Central General de Trabajadores de Perú, Sindicatos y un gran número de estudiantes universitarios de la San Marcos, Católica, Villarreal, la Cantuta, y del Callao.
Entre las pancartas que llevaban los estudiantes se decía "La selva no se vende, la selva se defiende" ó "Soy awajun, andino, negro, indio, marxista, chino, quechuablante, alto, bajo: soy diferente. Alan, mátame".
El centro de Lima quedó paralizado con una manifestación que no veía desde mediados de los años noventa, cuando la población de todos los pelajes políticos se unió para protestar contra el entonces presidente Alberto Fujimori (1990-2000).
La marcha acabó abruptamente cuando la policía impidió el paso de los manifestantes hacia el congreso lo que suscitó un encontronazo con estudiantes que con palos en las manos se enfrentaron con los policías, quienes después lanzaron gases lacrimógenos que afectó a todos por igual: a la prensa que cubría el evento como a los estudiantes, quienes buscaron protegerse con pañuelos mojados y alejarse de la policía lo mas rápido posible.
Terra Magazine pudo comprobar que se detuvo a cerca de veinte estudiantes tras la protesta, quienes fueron llevados a una dependencia de Seguridad del Estado.
Una de las bombas lacrimógenas impacto en el rostro del estudiante universitario, Hildebrando Castro Pozo, quien pertenece al Partido Socialista y que fue internado en una clínica, donde se le practicará una cirugía para reconstruirle el lado izquierdo del rostro.
Gobierno: No somos un gobierno genocida
En tanto, el primer ministro, Yehude Simón, el ministro de transportes y comunicaciones, Enrique Cornejo, la ministra de justicia, Rosario Fernández y el ministro de agricultura, Carlos Leyton se reunieron con la prensa extranjera en Lima para conversar sobre los sucesos en Bagua y lo que sigue a la mayor crisis política que ha afrontado el gobierno.
"No hay un gobierno genocida. Me molesta muchísimo que se afirme que somos un gobierno genocida¿ha habido diálogo constante con unos y los otros, se ha tomado estaciones de petróleo que ponían en peligro la seguridad energética del país, se bloqueaban carreteras¿nosotros queremos el desarrollo de la Amazonía a largo plazo", expresó Yehude Simón.
"Se ha informado de la matanza de cientos de indígenas¿algo esta fallando, se ha informado incorrectamente, los podemos llevar a la zona de los enfrentamiento para ubicar donde puede estar los otros cuerpos¿es un pecado hablar de que somos un gobierno genocida. Por historia personal no podría formar parte de un gobierno genocida", dijo el primer ministro, que en la década del noventa fue encarcelado por 9 años en un proceso declarado injusto en el gobierno de Alberto Fujimori.
Los ministros presentes se quejaron con la prensa extranjera afincada en Lima de la visión del gobierno de Perú en el exterior y de las acusaciones de maltrato a los nativos y de apoyo al ingreso de la gran empresa a la Amazonía.
En tanto, la ministra de justicia, Rosario Fernández dijo que "Es evidente que los nativos no actuaban solos, tenían a varios congresistas que les dictaban las cosas. Como gobierno hemos ordenado la suspensión indefinida de las dos normas mas controvertidas, no tiene asidero que la gente salga a las calles a causar desórdenes y fomentar la violencia".
El primer ministro negó que fuera a renunciar por los sucesos ocurridos en Bagua al tiempo que informó que se ha formado una Comisión Gubernamental para tratar el tema indígena en el que no participará la Asociación Interetnica de Pueblos Indígenas de Perú (AIDESEP), sino que se tratará directamente con los Apus, nombre con el que se conoce a los líderes amazónicos.
"Nuestro país es múltiple, es difícil, complejo, estamos tratando de hacer una economía de libre comercio con reglas claras para los inversionistas pero hacemos esfuerzos de una inclusión que nunca se hizo. Nosotros estamos profundizando el camino de la inversión privada que abrió Alejandro Toledo, la diferencia es que García piensa en los pobres", concluyó.
En tanto, en el congreso tras la suspensión indefinida de las normas de la discordia los ánimos se siguieron caldeando porque los congresistas nacionalistas no se resignaban a no haber conseguido que se deroguen los decretos de la Amazonía y se colocaron en el centro del Hemiciclo a cantar el himno nacional y seguir con carteles las votaciones legislativas.
Gracias a la intermediación de los congresistas de Alianza Parlamentaria, ellos iniciaron la retirada del centro del Hemiciclo, hecho que fue aprovechado por los congresistas del partido oficialista Apra para burlarse con silbidos y gritos, que hicieron que los nacionalistas desistan de moverse de ese lugar.
Tras muchos tiras y aflojas, los congresistas nacionalistas se retiraron del debate, lo que fue nuevamente aprovechado por el presidente del congreso y militante del oficialista APRA, Javier Velasquez Quesquén, para solicitar que se suspenda por 3 meses sin sueldo a 7 congresistas del partido nacionalista de Ollanta Humala, decisión que fue votada favorablemente por una alianza entre el APRA, el conservador Unidad Nacional y el partido "Si cumple" del ex presidente Alberto Fujimori
Fantasía del éxito económico
Al respecto el psicoanalista y columnista del diario La República, Jorge Bruce dijo a Terra Magazine que los sucesos de Bagua "han dejado al gobierno muy mal parado y lejos de responder con un manejo político como se esperaba de un partido tradicional como el aprista parece que se hubiese ensoberbecido de esta fantasía del éxito económico que no llega a la mayoría de la gente a fuerza de repetirlo".
"Estos hechos son un parteaguas para el gobierno que está desorientado y que recurre a la violencia verbal, violencia física o violencia armada. Lo complicado es que se identifica al problema con Alan García, él concentra el poder absoluto, se caracteriza por ser un personaje que controla todo", explicó.
Para Bruce, "el problema es el gobierno que estaba en un estado de autismo que se ha creído su discurso. Lacan decía ¿quien es mas loco, el loco que se cree rey o el rey que se cree rey?, hay un autismo porque no se han dado cuenta de que estos temas son de gran preocupación global: el calentamiento global y los indígenas y por ello han recibido tantas críticas de parte de la prensa europea, muy sensible a estos temas".
"Hay una arremetida autoritaria innegable, se ha revelado el aspecto oscuro que habían ocultado hasta cierto punto, se han vuelto cada vez mas autoritarios, cada vez mas violentos, satanizando a sus enemigos con métodos menos democráticos es responsabilidad de todos tratar de salir de esta situación", concluyó.
El director del programa televisivo, El perro del hortelano, Cesar Hildebrandt dijo a Terra Magazine que "la situación que se viene es impronosticable, me parece terrible lo que se ha hecho de la manera mas artera Velasquez Quesquen. Es un gesto funesto. Es el fin de la política y el inicio de la barbarie. Nuestro gran historiador Jorge Basadre estaría tirándose de los cabellos si estuviera vivo porque seguimos dando tumbos entre lo que él llamo el Estado empírico y el abismo social, nuestros grandes problemas como república".
"Pero acá están mal los dos, el gobierno y la oposición. El Perú está en malas manos por angas y mangas, probablemente si caería el gobierno y entraría la oposición, estaríamos en las mismas. La lección es para mi es que el tiempo en el Perú es circular, vivimos de repetir los errores de siempre una y otra vez. Es un perpetuo dejá vu", recordó.
Sobre el paso de un país modélico por sus cifras económicas en Sudamérica a un país en una crisis social y política, Hildebrandt expresó que "el gobierno ha creído que el secreto del éxito esta en el modelo es un modelo que perpetua y agudiza las diferencias que nos dice que la modernidad debe ser toxica y depredadamente vieja en el estilo anchovetero, guanero y cauchero (productos que se han extraído del país a lo largo de su historia)".
"Vivimos una prosperidad falaz en la que todo puede pasar: o viene un golpe militar donde los empresarios se impondrán a sangre y fuego o gane un movimiento de corte popular a lo Jamil Mahuad en Ecuador, pero en los dos lados hay la posibilidad latente de imponerse con lo que se nos enseño de chicos y de grandes: el poder de las armas", concluyó.
Terra Magazine
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