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Además de la baja de los precios de las propriedades, la falta de crédito bancario dejó muchas construcciones paradas.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
Belynda Mbae trabaja desde hace ocho años como agente inmobiliaria en Hamilton Heights, una zona de Harlem que supo estar a la altura de las más pujantes durante el boom económico que terminó a mediados del año pasado. "Los brownstones -casas de tres pisos y sótano que los neoyorquinos suelen codiciar- se vendían como pan caliente, no bajaban del millón de dólares en las zonas más alejadas y en algunos casos había hasta lista de espera para comprarlas", asegura mientras enseña el impecable tercer piso de una de sus propiedades en la calle 141, con algo de frustración y bastante poco entusiasmo. "Hoy este departamento está 40% por debajo de cuando lo pusimos a la venta a fines de noviembre... y como ve hay pocos interesados", explica Mbae para Terra Magazine.
Sin dudas, la caída en los precios de las propiedades parece haberse acelerado en los últimos dos meses en Nueva York, la única ciudad que hasta febrero se mantenía relativamente inmune al colapso inmobiliario a nivel nacional.
De acuerdo con las mediciones de Trulia.com, uno de los principales referentes para los precios de casas y departamentos en la ciudad, las propiedades en la gran manzana se han devaluado en promedio un 14%. "Departamentos que solían costar 1,2 o 1,3 millones de dólares hoy no superan los 900.000", explica Mbae. "Pero aún cuando ajustamos los precios, los interesados no aparecen como antes. Es, sin dudas, un mercado que favorece a los compradores".
Si bien a nivel nacional la caída en los precios de las propiedades comenzó paulatinamente a detenerse en febrero, los más de 50.000 despidos en Wall Street y los interminables recortes en los bonos ejecutivos de fin de año comienzan a sentirse en Nueva York. Y el impacto se ha trasladado directamente a la industria del ladrillo.
"Muchos de nosotros usábamos los bonos para comprar o mejorar nuestros departamentos", asegura el abogado Thomas D. quien gracias a un bono que recibió a fines de 2004 pudo comprar cash su chalet de fin de semana de cuatro dormitorios y garaje en una exclusiva isla frente a los Hamptons. "A fin del año pasado no recibimos prácticamente nada y este año no creo que cambie la situación", pronostica.
Pero la depreciación no sólo afecta a las propiedades más caras. "Los bancos han comenzado a ponerse duros con casi todos los nuevos desarrollos", explica Hunter Frick de Halstead, una de las inmobiliarias más grandes de la ciudad. "Ni siquiera están otorgando créditos para terminar proyectos que ya estaban en marcha, así que muchos edificios en construcción quedan parados a mitad de camino. El paisaje en Williamsburg, Brooklyn, es bastante deprimente", sentencia.
En algunos casos, los proyectos a medio construir vuelven a manos de los bancos y terminan siendo subastados a precios irrisorios, explica el inmobiliario.
Queens y Brooklyn en la mira de los bancos
Las subastas, que han generado un modesto repunte en las ventas en los últimos dos meses, no han logrado invertir la tendencia caída en la actividad en la ciudad. Y de hecho, ya son varios los economistas que, como Joshua Shapiro jefe de consultores de la firma María Fiorini Ramírez, anticipan una depreciación aún mayor que seguirá hasta fin de 2009.
"Yo creo que estas subastas se van a incrementar aún más sobre todo en Queens y Brooklyn", asegura el analista inmobiliario Jonathan Miller, de Miller and Samuel. Queens es un barrio de clase media que ya viene sufriendo la caída desde al menos 2007. "Aunque de hecho los precios en Queens han caído apenas 5% con respecto al mismo período del año pasado, las mayores depreciaciones se vienen dando desde hace dos años. En este sentido, Manhattan fue el último barrio en sentir el impacto de la recesión", explica.
Para Miller, es difícil hacer un pronóstico claro sobre la evolución de los valores inmobiliarios. Pero hay dos factores que son los que más influyen en este mercado: el nivel de empleo y el acceso al crédito. "Hoy todavía tenemos un desempleo creciente que desde el viernes toca el 8.9%. Y aunque se anuncia que la recesión va a terminar en otoño, el desempleo va a seguir creciendo en los próximos meses, así que la ecuación es simple: el mercado inmobiliario no va recuperarse en los dos próximos cuartos. Y Queens y Brooklyn van a ver muchas ejecuciones hipotecarias", diagnostica.
Claro que la caída en los precios de las propiedades no sólo se ve en las ventas, sino también en los alquileres, que según Property Shark están casi 10% más baratos que el año pasado en promedio.
Para muchos, sin embargo, la caída en los precios de las propiedades aporta una cuota de realismo que ya se hacía indispensable a la hora de encarar negocios en Nueva York. "Creo que esto tendría que haber ocurrido mucho antes", sugiere Robert R. consultor financiero y asesor patrimonial. "Muchos estadounidenses se acostumbraron a comprar propiedades a modo de inversión", explica. "Pero se olvidaron de que el capital se genera haciendo negocios y mejorando la productividad, y no comprando departamentos"
Terra Magazine