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"Google y empresas de contenido como Amazon y Yahoo están pidiendo al nuevo gobierno libertad para crear sistemas en los que se pueda cobrar extra a quienes deseen que sus páginas abran más rápido en las pantallas de los usuarios", dice Pablo Calvi.
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Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos
Primero fueron las hipotecas, luego el sistema bancario, hace poco las compañías automotrices y ahora le toca el turno a Internet. La gigantesca Google, históricamente asociada con una corriente denominada Net Neutrality, decidió quitar los pies del plato y la semana pasada anunció en un comunicado de prensa que no abonaría más la idea de que todo contenido debe ser tratado del mismo modo por los operadores y los dueños de las redes.
La noticia, que pasó casi desapercibida, está causando un revuelo mayor en el mundo académico y entre los teóricos de los medios. Sobre todo cuando se espera de un momento a otro el nombramiento del próximo secretario de la poderosa Federal Communications Commission (FCC).
Net Neutrality, una política que la FCC implementó para que las compañías telefónicas no pudiesen privilegiar ciertas llamadas por sobre otras, se basa hasta hoy en el principio de igualdad de contenidos. La idea es que los ni los operadores ni los dueños de las más de 200 mil redes de fibra, cable y telefonía sobre las que se monta Internet, tienen derecho a privilegiar el envío de ciertos contenidos por sobre otros.
Los grandes carriers de Internet, a los que ahora se les han sumado Google y empresas de contenido como Amazon y Yahoo, se oponen a la neutralidad pues aseguran que no es justo que quienes consumen más ancho de banda enviando video o desarrollando sistemas de juegos en línea paguen lo mismo que otros proveedores de contenido por el uso de la red. De hecho, lo que le están pidiendo al nuevo gobierno estas compañías es libertad para crear sistemas en los que los mismos carriers puedan cobrar extra a quienes deseen que sus páginas abran más rápido en las pantallas de los usuarios.
"Es el principio es el de la carta certificada", explica uno de los mayores teóricos sobre el tema, Lawrence Lessig, quien hasta no hace demasiado se mostraba completamente en contra de modificar el principio de neutralidad. "Si quiero que mi correo llegue más rápido a destino, pago un poco más".
El debate volvió a tornarse candente con la crisis, tras el tremendo impacto que la caída de Wall Street ha tenido en Silicon Valley.
Hace apenas dos años la Telecommunications Industry Association pronosticaba casi con euforia que para 2009 las inversiones en redes de fibra óptica y cable llegarían a los 72.000 millones de dólares sólo en los Estados Unidos. Por entonces, claro, nadie sospechaba las tremendas dimensiones de la crisis financiera que estallaría a mediados de 2008.
Demás está decir que los dueños de las redes de fibra, cable y telefónicas como Global Crossing y AT&T no han llegado ni podrán llegar a cubrir aquellas expectativas de inversión. Y aunque son responsables por no haber sabido anticipar el problema, lo cierto es que la escasez de banda sumada a 40 millones de nuevos usuarios de Internet anuales ha vuelto a agitar el fantasma del exaflood, un incremento en el flujo de datos exponencialmente mayor a la capacidad de las redes.
El tema, claro, no quedó ahí. Como solución al problema del exaflood y con miras a hacer algunos miles de millones extra, Global Crossing, AT&T y ahora los varios power-players del área de contenidos como Amazon, Yahoo y la nueva estrella del equipo, Google, han vuelto al ruedo con el principio de la "carta certificada". Claro que la idea no es tan simple como aparenta.
"Perder la neutralidad podría tener un impacto terrible en la libertad de prensa", anticipa desde Washington D.C. Craig Aaron, director de comunicaciones de Free Press. "Si no se implementan medidas claras que reglamenten lo antes posible la Internet Neutrality, las compañías dueñas de las redes podrán decidir quién accede a qué, qué diarios leemos y qué páginas no podemos navegar. Imagínate que a veces, cuando una página tarda más de un segundo en cargar, desistes y jamás vuelves a intentar visitar ese sitio. Un segundo es mucho más que un instante en Internet".
Según Aaron, el mayor de los peligros que se ciernen tras el debate por la neutralidad es el de darles bandera verde a los carriers para que cobren por "acelerar" los datos de los sitios de contenido más poderosos o por "enlentecer" el flujo de aquellos sitios que no quieran o no puedan pagar extra, la apuesta que reúne a Amazon, Google y Yahoo en el mismo equipo.
"Obama aseguró la semana pasada que se mantendrá del lado de la neutralidad y no hay razón para no creerle; pero igualmente hay que mantenerse alerta porque los grupos que están operando para dar por tierra con la neutralidad son sumamente poderosos", alerta el experto quien asegura además que, de caer el modelo de neutralidad, los más perjudicados serán los usuarios particulares y las pequeñas empresas startup.
"¿Por qué crees que el New York Times carga tan rápido en tu ordenador?", pregunta capciosamente Lucas Graves, analista y consultor de medios en temas de neutralidad desde la Universidad de Columbia. "Google, Yahoo y Amazon junto con otros grandes negocios online ya pagan para que su contenido sea más accesible que un ignoto sitio de hobbies, gracias a intermediarios como Akamai".
La pregunta es si además el New York Times tiene derecho de pagarle a mi proveedor de Internet -quien además me cobra por el servicio todos los meses- para que su página cargue más rápido que las páginas de otros diarios. O para que, basado en un interés meramente económico, seleccione por mí el contenido al que puedo o no puedo acceder.
"El problema es que son tan pocos los proveedores de redes y tan poderosos algunos de los jugadores en el mercado, que la igualdad, una de las fuerzas que llevó a Internet a ser el principal motor de crecimiento e innovación en la economía mundial, está hoy en peligro", alerta Aaron.
Muchos imaginan que si cae la política de neutralidad Internet se convertirá de la noche a la mañana en algo parecido a la televisión por cable.
"Algunos proveedores tendrán tanto poder para comprar ancho de banda que muchos otros quedarán afuera del pool", predice Aaron. "Imagínate lo que habría pasado con pequeñas empresas como Youtube cuando empezaron hace tres años si hubiesen tenido que pagar por el uso de ancho de banda". O con el contenido que todavía llega sin filtrar de otros países con menos recursos. Hoy Internet es lo que es porque tenemos neutralidad en el contenido. Sin ella la Web sería un universo.
Terra Magazine