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AP
"Si persigo mis firmas haré ver que no quiero referendo, cuando en realidad quiero plebiscito y quiero seguir en el poder", dice Morales que es la lógica de Uribe.
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Antonio Morales Riveira
Bogotá, Colombia
Hace algunas semanas estuvo circulando por internet un texto que evocaba las 57 razones por las cuales no se debe votar por Álvaro Uribe Vélez. Me acordé de esa divertida y contundente lista anónima, ahora que de nuevo -y como siempre- el tema de la reelección del presidente está sobre el tapete.
Como siempre, porque desde que se posesionó por primera vez el 7 de agosto de 2002, por segunda en 2006 y hasta ahora que quiere volverlo hacer en 2010, en 2014 o cuando teóricamente quiera, ese ha sido su anti-tema preferido, en esa dinámica propia de la farsa que le es tan cara al Presidente.
Un anti-tema suyo pero hábilmente convertido por él mismo en tema a través de la boca o de los actos de sus áulicos que le organizan Yidis y Teodolindos (congresistas a quienes les compraron el voto para aprobar la primera reelección) o le cambian las leyes a su amaño o le construyen referendos con firmas en los camiones de valores de Transval, la empresa de DMG (que es una "pirámide" financiera ha quebrado a 2.000.000 de colombianos) que en otro acto de saltimbanqui el presidente se permite perseguir. "Si persigo mis firmas haré ver que no quiero referendo, cuando en realidad quiero plebiscito y quiero seguir en el poder", se dirá en esa dialéctica malsana en virtud de la cual las negaciones serán siempre el piso de la mentira final.
Porque Uribe ha logrado en el tema de su reelección, como en otros tantos, hacer de la negación una vía permanente a la afirmación. O sea, la falsedad, columna vertebral de no pocos de sus actos.
Pero la verdad es que ni siquiera necesita de ello -de la mentira- y por eso es que las dice. No las necesita porque siempre tiene en la faltriquera otro tipo de engaños o la falacia y la capacidad de construir estructuras que lo protejan de la corrupción, que lo blinden de los brincos por encima de la normatividad.
Tal es el caso de su anti tema de la reelección, objetivamente hundido en varias instancias, pero que flota aún porque para eso Uribe o sus amanuenses, crean las más delirantes formas de embaucamiento para sacar adelante su proyecto.
Por ejemplo, tras la votación negativa en la comisión primera de la Cámara de Representantes de su reelección para 2010, donde fue negada por 17 votos contra 16, ha inventado que la mayoría absoluta debería ser de 18 en contra y 16 a favor. Hasta la más elemental aritmética sobre la cual se apoyan las normas, Uribe se la brinca. O bien que la Comisión no hunde nada, porque sí, y que serán las plenarias las que aprobarán la reelección. Y ni hablar del embolatado referendo embolatado de Luis Guillermo Giraldo, que con cualquier bendición jurídica espuria, podría ser implementado hasta en los primeros meses de 2010, semanas antes de la elección presidencial. ¿Se atreverían a tanto? Sin duda.
Pero vuelvo al tema de las 57 razones. Escojo algunas al azar tomadas del artículo de marras en Internet, para al final colgarles la 58.
No hay que votar por Uribe porque:
- Aumentó la edad para pensionarse: la mujer a los 57 años y los hombres a los 62;
- Aumentó de 1000 a 1250 semanas las cotizaciones para acceder a pensión;
- Cerró y ordenó liquidar más de 18 hospitales;
- Cuando era senador sustentó la ley 100/93 que convirtió el servicio de salud en un negocio en donde solo importa las ganancias y no la calidad de vida de los pacientes;
- Buscó regalar a TELECOM, después de propiciar su ruina;
- Su política de seguridad democrática desdibuja la noción de derechos humanos.
- Ha dejado ver su displicencia por la constitución de 1991, y no ha ocultado su interés de modificarla para mal e inclusive sustituirla, a pesar de que es considerada la carta política más proteccionista y garantista del mundo.
- Durante su gobierno el cultivo de palma africana de aceite, el 'desierto verde' se ha extendido por todo el país, por medio del desplazamiento y el despojo de tierras de propiedad colectiva de comunidades indígenas y afro descendientes
- Plantea una reforma a la justicia para minar la independencia de la rama judicial del poder, recortando funciones a la Corte Constitucional, la acción de tutela y concentrando poderes en si mismo.
- Su gobierno manipuló las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas para presentar la situación de desempleo, lo que motivó la renuncia del director de la entidad.
- Al ser reelegido tiene la posibilidad de incidir políticamente -dado su inmenso poder- en la elección de procurador, contralor, y magistrados de altas cortes, para que quede gente de sus afectos, destruyendo de esa forma el sistema de contrapeso de poderes de las democracias modernas.
A estas once de las 57 razones, le agrego la 58.
Aunque para no pocos es claro que como está el clima político interno del uribismo con otros seis candidatos en el partidor automático, no se ve de donde saldrán los siete millones para que Uribe apruebe su referendo, la razón final es otra: una amiba se empieza a tragar a su paso las encuestas chimbas y las posiciones unanimistas de la prensa uribista. Esa amiba que viene del sur, de Nariño y del Putumayo y que se extiende por todo el país, que pasa por las apocadas marchas, que ya se ha tragado y se seguirá tragando las intenciones de voto de un electorado colombiano que le perdió el miedo a las agresiones y al teflón de Uribe. La amiba del descontento, del ya no más de todo lo que la seguridad excluyente y mafiosa representa, amiba engendrada en las cajas fuertes de las pirámides y multiplicada en el voz a voz de la gente.
Un no más Uribe que también quiere decir no más uribismo.
Terra Magazine