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"Espero que el alcalde Juan Barreto no vaya a llevarse también la estatua del Libertador que está en la plaza Bolívar", bromea Ledezma respecto a algunas decisiones de su antecesor.
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Juan Francisco Alonso
Caracas, Venezuela
En breve Antonio Ledezma volverá a ocupar el Palacio de la Gobernación de la Plaza Bolívar, en Caracas, pero esta vez como alcalde metropolitano, cargo que ocupó entre 1992 y 1993, cuando este tenía el rótulo de gobernador del Distrito Federal
Entre 1995 y 2000 Ledezma se desempeñó como alcalde de Libertador, uno de los cinco municipios que integran la capital venezolana, se formó en las filas del partido Acción Democrática, partido que puso cinco presidentes entre 1958 y 1998.
Ledezma se impuso el pasado 23 de noviembre al oficialista Aristóbulo Istúriz, con el 52,42% de los votos. Su triunfo tomó por sorpresa a oficialistas y opositores. En la alianza de partidos que respaldó su candidatura consideran que sus promesas de combatir la delincuencia y recuperar los espacios públicos para los ciudadanos, precisamente los dos flancos débiles de las autoridades salientes, fueron decisivos para que el electorado lo respaldara.
El alcalde electo conversó con Terra Magazine sobre las repercusiones de las conquistas alcanzadas por la oposición y sobre la reacción presidencial.
Terra Magazine- ¿Qué evaluación hace de los resultados de los comicios del 23 de noviembre?
Antonio Ledezma- Ganó la democracia sin duda alguna. Eso es lo más importante.
El gobierno se da por ganador porque retuvo el control de 17 gobernaciones y del 80% de las alcaldías, mientras que la oposición también se considera la vencedora, pues ganó en los estados más poblados e industrializados. ¿Ganaron ambos?
Ganó el país y la democracia, porque la esencia de la democracia es la pluralidad. Para que haya realmente una democracia debemos poder convivir en la diversidad. Es lógico que gane uno y pierda otro, hay un intercambio de electores. No es un trueque, sino la decisión soberana de un pueblo que sabe colocar a cada quien en su lugar.
Usted ha dicho que está dispuesto a reunirse con el presidente Hugo Chávez para hablar sobre los proyectos para la ciudad. ¿Ha recibido alguna respuesta?
Hasta el momento no, pero no pierdo la esperanza de que esto ocurra.
El presidente amenazó durante la campaña con no enviarle recursos económicos o con militarizar aquellas regiones que no votaran por sus candidatos. ¿Teme que esto se materialice?
Prefiero ser optimista y pensar que esas declaraciones formaron parte de la locuacidad presidencial. Opto por creer que en el fragor del debate electoral que se soltaron estas metrallas verbales, pero que no hay intención de materializarlas. De ocurrir así el presidente y su gobierno serían los más perjudicados, pues el país no toleraría esas actitudes.
La delincuencia es, según todas las encuestas, la principal preocupación de los caraqueños qué puede hacer su gestión al respecto, en especial ahora que su predecesor le transfirió la Policía Metropolitana al Ejecutivo Nacional?
Tenemos la potestad para desarrollar de políticas públicas. Ya verán todos que vamos a desarrollar una serie de ideas que nos permitirá vencer al hampa. No solo en el orden policial se combate la delincuencia, sino también con políticas preventivas: Deporte, educación y trabajo. Mucha gente cree que la única manera de combatir el delito es con plomo, con medidas represivas y fuerza policial. La fuerza policial debe estar complementada con políticas preventivas. No dudaremos en apoyar, por ejemplo, a aquellos movimientos religiosos que hoy tienen programas de recuperación de muchachos descarriados o a aquellas organizaciones que combaten el embarazo precoz.
Sin embargo, usted le pidió al gobierno que le regresara la policía a su futuro despacho ¿Cree que eso se podría materializar y sino es así cree que esas iniciativas que mencionó serán suficientes para atacar este problema?
Igualmente tendremos éxito combatiendo el delito, pues buscaremos cooperar con las policías municipales que dependen de las alcaldías menores. La cooperación será mi estrategia. Impulsaremos la unificación de las academias policiales. Igualmente mejoraremos las instalaciones policiales existentes. Nada me cuesta hacer un convenio con el alcalde de Sucre (Petare) para refaccionar 10 o 20 sedes policiales. Y, por último, pero no menos importante impulsaremos un plan para desarmar a la población civil.
¿Además de la inseguridad, qué otro asunto será prioritario para su gestión?
La basura. Vamos a impulsar la creación de una mancomunidad en materia de basura. La ciudad no puede seguir siendo un chiquero. Otra prioridad es el tema del tránsito. Tenemos que resolver el problema del congestionamiento y otros muchos problemas más, pero primero debemos asumir el cargo.
¿Podrá en práctica experiencias de otras ciudades de América Latina? ¿Hay visto algo que pudiera ser útil para atacar los problemas que aquejan a Caracas?
Claro, siempre es bueno aprovechar experiencias de otras latitudes. Equivocados están quienes crean que la globalización es únicamente de naciones. Yo creo que también una globalización que implica a las ciudades. Yo fui vicepresidente de la Unión de Capitales Iberoamericanas (UCI) y como canciller de la Asociación de Alcaldes de Venezuela (Adave) participé en intercambios. Cada vez que nos reuníamos hacíamos una especie de tormenta de ideas y cada quien echaba su historia. Nosotros expusimos lo que habíamos hecho al rescatar los espacios públicos (desde la Alcaldía de Libertador). También escuchamos de los programas cívicos que adelantó Antanas Mockus en Bogotá, los programas en materia de salud y de estacionamientos subterráneos del alcalde Álvarez del Manzano en Madrid.
Siempre hay iniciativas que se pueden estudiar y adaptar a nuestras realidades. Yo por ejemplo he dicho que estamos tomando en cuenta la experiencia exitosa de Medellín en el desarme y de Bogotá en relación con la recuperación de los espacios públicos y la reincorporación del peatón a la ciudad.
El alcalde saliente no sólo le transfirió la PM al gobierno central, sino que cuando restan horas para que usted asuma le entregó la televisora local al ministerio de comunicación, ¿le que quieren dejar a usted un cascarón vacío?
Sólo espero que el alcalde Juan Barreto no vaya a llevarse también la estatua del Libertador que está en la plaza Bolívar (risas).
Por último, desde distintos partidos opositores se ha advertido que los resultados de los comicios regionales, en los que pesos pesados del chavismo como Diosdado Cabello o Aristóbulo Istúriz fueron derrotados, serán la excusa que utilizará el presidente Chávez para buscar nuevamente la aprobación de la reelección presidencial indefinida.
Eso no tendría porque ocurrir. El presidente debería saber que eso es un capítulo cerrado, que eso ya se discutió en el país y que la mayoría de los venezolanos fijó una posición el 2 de diciembre de 2007, cuando rechazó su propuesta de reforma constitucional donde se planteaba esto. Que aproveche los tres años que le quedan y que pase esa página.
Terra Magazine