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AFP
Esta decisión forma parte de una promesa de campaña electoral del actual presidente del Ecuador, Rafael Correa.
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La notificación oficial del Ecuador de que da por cancelado el acuerdo de cooperación con Estados Unidos, el cual le permitía utilizar la base militar de Manta, al oeste del país sudamericano, no fue una novedad para la región, pero sí creó la expectativa de la estrategia que Washington adoptará para continuar en su lucha contra el narcotráfico.
De hecho, en los principales medios ecuatorianos la noticia casi que pasó desapercibida, relegada a una tercer plano. Igualmente, la medida está en concordancia con la propuesta de la nueva constitución que será ratificada en el próximo referéndum del 28 de septiembre, donde el artículo 5 de esa nueva Carta Política se dice que "no se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohibe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras".
Para los analistas y editorialistas ecuatorianos, en principio es una decisión soberana que en la práctica no le crea problemas al Ecuador, pero abre un "vacío" en la lucha antidrogas en la región. La mayoría coincide que para cualquier país andino le resultará muy difícil "adoptar" la base militar porque, "es hacerse cargo de un problema político más que de un asunto policial", dice el analista Julio Echeverría, quien además señala que para Estados Unidos hay un compás de espera hasta que se conozcan los resultados de las elecciones presidenciales de ese país.
Fernando García, experto en temas de seguridad, ha dicho que en la estrategia estadounidense se genera un nuevo escenario, pero no le crea un problema mayor pues cuenta con otras bases y con un socio estratégico como es Colombia.
El Gobierno de Ecuador notificó de forma oficial a Estados Unidos que tiene que desalojar la base militar de Manta antes de noviembre de 2009 al poner fin al "Acuerdo de Cooperación" suscrito en noviembre de 1999 sobre el uso de la instalación, situada al oeste del país y destinada a la lucha contra el narcotráfico.
Esta decisión forma parte de una promesa de campaña electoral del actual presidente del Ecuador, Rafael Correa, y una de las mayores demandas de los sectores sociales progresistas y también por actores políticos que han criticado que con esa base militar aumentó el tráfico de drogas en la región.
Y en Estados Unidos también hay coincidencia con el efecto de la medida del gobierno en Quito: "La decisión de cerrar la instalación ha sido tomada por el Gobierno de Ecuador de forma soberana, pero resaltamos, no obstante, que el cierre dejará un serio vacío en los esfuerzos de EE.UU. y de sus socios de luchar contra el narcotráfico en la región", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
Sin embargo, Ecuador seguirá cooperando con Washington en la lucha contra las drogas señaló el embajador ecuatoriano en Estados Unidos, Luis Gallegos: "Estamos dispuestos a acompañar el esfuerzo de luchar conjuntamente con el pueblo estadounidense para evitar este flagelo", declaró Gallegos, en una entrevista con el portal Ecuadorinmediato.
El funcionario aseguró que el país norteamericano "comprende" la decisión del gobierno de Rafael Correa de poner fin al acuerdo que autorizó por diez años la presencia de tropas estadounidenses en la base de Manta (suroeste).
Esta base militar es para Estados Unidos su mejor posición para la lucha contra el narcotráfico en el Pacífico. El acuerdo permite la presencia de un máximo de 475 funcionarios y militares estadounidenses.
"Habíamos advertido a Estados Unidos desde hace meses, más de un año, que esta era la voluntad de la mayoría del pueblo ecuatoriano", evocó el embajador Gallegos al ratificar el compromiso de Quito en el combate compartido contra el narcotráfico.
"Tenemos que trabajar en un sistema innovador y creativo de cooperación. Ecuador ha sido un ejemplo en lucha antidrogas, es el único país del área andina que no cultiva coca y ha capturado un promedio de entre 40 y 45 toneladas de cocaína al año", recalcó Gallegos. De acuerdo con McCormack, las operaciones efectuadas desde la base militar de Manta "probaron ser extremadamente útiles en los últimos nueve años".
Estados Unidos analizará ahora las otras opciones que tiene para continuar en los mismos niveles con sus actividades de lucha contra el narcotráfico en la región.
La presencia del contingente estadounidense en Manta generó, desde su instalación, sospechas de amplios sectores sociales de Ecuador de que servía para apoyar la lucha contra la guerrilla en Colombia. Además, la captura y el hundimiento de barcos pesqueros que transportaban de forma ilegal emigrantes ecuatorianos hacia EE.UU. generó duras críticas en Ecuador.
Y la decisión de Correa tuvo su efecto en otros espacios: Ecuador fue aplaudido por los Países No Alineados por exigir el retiro de las tropas estadounidenses. La canciller ecuatoriana María Isabel Salvador, quien participó en una cita ministerial del grupo celebrada en Teherán, "recibió ovaciones de varios cancilleres cuando anunció oficialmente que el gobierno dio por terminado el convenio sobre el puesto de operación avanzada en Manta", señaló un comunicado de la Cancillería ecuatoriana.
"En conversaciones mantenidas con funcionarios estadounidenses se acordó que las operaciones que se realizan amparadas en el mencionado Acuerdo terminen en el mes de agosto de 2009", señaló la Cancillería en ese comunicado.
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