
|
Altino Machado/Terra Magazine
El especialista en ruralismo José Carlos dos Reis Meirelles Júnior, quien en los años 80 se vio obligado a matar un indio aislado para salvar la vida de su suegro.
|
Altino Machado
Rio Branco, Brasil
El especialista en ruralismo José Carlos Meirelles trabaja desde hace 40 años en el FUNAI. Es dueño de una escritura gentil, y en breve, tan pronto como quede demarcada la nueva área de indígenas aislados, quiere retirarse. Dejará la tarea de protección a sus dos hijos quienes ya trabajan en puestos de fiscalización en Rio Envira, y se dedicará a escribir un libro de memorias.
Lea también:
» Primeras fotografías de "indios invisibles" de la Selva Amazónica
Además de no haber muerto por poco de un flechazo, el defensor más importante de los indios aislados en la frontera entre Brasil y perú vivió un drama a fines de los años 80. Las circunstancias lo llevaron a matar un indio desconocido antes de asumir la coordinación de la protección de indígenas aislados en Acre.
Meirelles y su equipo caminaban en una playa del río Iaco cuando fueron atacados. Durante el escape, su suegro, hombre sexagenario, se quedó atrás. Un indio aislado se le aproximó e iba a dispararle una flecha por la espalda, cuando el ruralista apuntó su rifle y disparó. El lema "si fuese preciso, morir; matar jamás", del mariscal Cândido Mariano Rondon, no se aplicó en esa oportunidad.
El especialista elevó un informe sobre el caso al directorio del FUNAI, vivió años en crisis, pero consiguió superarla gracias al trabajo que le ha merecido incluso premios de los gobiernos de Acre y de Brasil.
Lea la entrevista que José Reis Meirelles Jr. concedió a Terra Magazine:
Terra Magazine: ¿Cómo superó ese episodio tan trascendente?
José Meirelles: Aquello fue un accidente de travesía, cuando yo todavía ni siquiera trabajaba con los indígenas aislados. Puedo decir que no es algo que uno supere con facilidad porque es un accidente grave. En una circunstancia como aquella la racionalidad se pierde y tan sólo queda el instinto de supervivencia. Pero no niego ni nunca negué que lo hice. Lo que pasó es del dominio público, pues hice un informe respecto de lo ocurrido.
Terra Magazine: ¿Qué pasó ese día?
José Meirelles: Aquello fue una locura. ¿Se imagina lo que es verse sorprendido y cercado por un montón de indios? Yo estaba con el padre de mi ex esposa, un hombre anciano. No podíamos correr y dejarlo solo. ¿Con qué cara iba a volver a mi casa y decir: "Mujer, dejé a tu padre allá y los indios lo mataron"? Fue como conseguimos escapar. Luego de aquel episodio, los indios se apartaron más de nosotros. Eran indios Masko, un pueblo nómade que no acostumbra pasar más de una semana en un mismo lugar. Andan por las cabeceras de los ríos Purus, Envira y Juruá.
Terra Magazine: Recuerdo que en el informe Ud. hacía la comparación con el lema del mariscal Rondon "si fuese preciso, morir; matar jamás"
José Meirelles: La frase anda muy bien en la literatura, pero no sé si funciona en la vida real. Por lo menos conmigo no funcionó porque yo realmente preferí vivir. Y sobreviví con una cierta dosis de conciencia, pues si fuera cualquier persona, en la situación en que me encontraba, podría haber matado un montón de indios. Yo estaba armado y murió apenas uno. Aquello tenía que suceder. Tanto que si no hubiera sucedido, yo no estaría aquí, ahora, siendo entrevistado. Estoy seguro de que muchos hechos semejantes tuvieron lugar dentro de la selva, pero la gente tiene miedo de contarlas. Cuando se está en un frente eso no puede pasar, y eso hoy no pasa porque ya sabemos dónde estamos metidos.
Terra Magazine