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Académicos discrepan sobre el conflicto Colombia-Ecuador

AFP
Para algunos analistas, el presidente Álvaro Uribe quiso demostrar "control territorial en la zona de conflicto".

Pablo Calvi
Nueva York, Estados Unidos

En la escalada del conflicto internacional que involucra a Ecuador, Colombia y Venezuela, las voces de la academia estadounidense ya se hacen escuchar. Y en principio son dos las líneas teóricas que suenan con más fuerza en este momento. Por un lado, están aquellos que se inclinan por definir el traspaso de la frontera ecuatoriana por parte de tropas colombianas en misión anti-guerrilla como un problema de soberanía, meramente territorial, en el que Colombia está en falta. Otros, en cambio, ponen el foco en las vinculaciones que el gobierno de Rafael Correa supuestamente mantiene con las Farc.

"Creo que para el presidente colombiano Álvaro Uribe el tema más importante es demostrar que tiene control territorial", opina Pablo Pinto, profesor del Saltzman Institute of War and Peace Studies de la Universidad de Columbia. "Y uno de los datos que venía usando hasta ahora es la disminución de homicidios políticos en el país. Claro, el tema es que muchos de estos homicidios ya no se reportan. Y en definitiva para él la vinculación con Estados Unidos le sirve en este momento para obtener un beneficio interno".

Pinto sugiere que el golpe contra las Farc que el sábado pasado terminó con la vida de 17 rebeldes, incluido el número dos en la línea de mando de la organización, Raúl Reyes, fue sólo un medio por el cual el presidente colombiano intentaría beneficiarse del apoyo de Estados Unidos sumando además el efecto que aquí se conoce como "rally around the flag".

Patricio Navia, profesor de ciencia política y estudios latinoamericanos en la Universidad de Nueva York, ve el conflicto desde el punto de vista ecuatoriano. Según él, "el presidente ecuatoriano Rafael Correa quiso aprovechar la ilegal entrada a territorio ecuatoriano por parte de las fuerzas armadas colombianas para victimizarse ante la comunidad internacional, fortalecer su popularidad en Ecuador y debilitar la reputación internacional de Álvaro Uribe".

Para Navia, Correa es uno de los mayores damnificados por el conflicto, no solamente por el problema territorial. "Correa tenía contacto con las Farc y, según la OEA, los rebeldes no conforman un grupo guerrillero legítimo. "Si las Farc mantenían campamentos en territorio ecuatoriano, como parece desprenderse de las reuniones que el ministro de seguridad interno Gustavo Larrea mantuvo con Reyes, y que están documentadas en las computadoras que se secuestraron durante el operativo, Ecuador estaba claramente fuera de la ley internacional", explica Navia.

Para el teórico de NYU, Correa tuvo la oportunidad de aceptar las disculpas de Uribe y así evitar que el conflicto escalase, pero la intervención "extemporánea" de Chávez lo obligó a repudiar la acción del ejército colombiano. "En cualquier caso, esto demuestra que tanto Venezuela como Ecuador tienen vínculos bastante profundos con las Farc y ponen en jaque cualquier intento de Colombia por eliminar un conflicto que ya no puede considerarse como puramente interno", explica Navia.

Para ambos intelectuales, la participación logística de los Estados Unidos es clara. El trazado satelital de las conversaciones de Correa no ha podido venir de ningún otro lado, suponen. Para Pinto, la situación no beneficia en nada al frente interno republicano que enfrentará en pocos meses una elección bastante difícil. "Esto simplemente enemista a Estados Unidos con el resto de América Latina por un conflicto que no le es propio", sugiere Pinto.

Navia sostiene una perspectiva diferente: "La ubicación de la guerrilla en la selva tiene que ver con la inteligencia de los Estados Unidos. Además, para funcionar, estos batallones necesitan financiamiento norteamericano. Hay una colaboración directa entre Estados Unidos y Colombia para contrarrestar ese eje que se ha formado con Chávez a la cabeza. Y claramente Correa y Chávez quedan sumamente comprometidos con la situación. Creo que en su búsqueda por debilitar la figura de Chávez, la Casa Blanca está jugando súper bien sus cartas".

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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