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AFP
Fuerzas ecuatorianas en el aeropuerto de Lago Agrio, en la frontera con Colombia.
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Orlando Pérez
Quito, Ecuador
La ruptura diplomática entre Ecuador y Colombia acaba con una tradición de excelentes relaciones políticas entre los dos países desde que se separaron de la Gran Colombia en 1830. La ruptura, a decir de los primeros análisis y pronunciamientos, no afectaría el área comercial y mucho menos la del movimiento migratorio regular, como lo evidenciaron ayer y hoy las actividades en los consulados de Quito, Guayaquil y Santo Domingo en el Ecuador.
A la vez, Ecuador denunció hoy que lo que realmente querían las fuerzas militares colombianas era evitar la liberación de 12 rehenes de las FARC, en un proceso en el que estaría incluida la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.
Sin embargo, el ataque militar en la zona amazónica, que provocó la reacción del presidente Rafael Correa, es el último de una serie de incidentes que las Fuerzas Armadas de los dos países han tenido que enfrentar por la presencia de los grupos irregulares colombianos. Y al mismo tiempo provoca la reacción de los militares ecuatorianos, que han demandado mayor apoyo de sus pares colombianos para detectar la presencia de irregulares en su territorio.
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Según el ministro de Defensa del Ecuador, Wellington Sandoval Córdova, sólo en los dos últimos años se han desmantelado 47 campamentos provisionales o temporales de las FARC en territorio ecuatoriano. Pero hay más: el 15 de noviembre del año 2005, por ejemplo, durante varios enfrentamientos entre la Fuerza Pública y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la provincia fronteriza de Esmeraldas, Ecuador, se produjo la incursión de ocho helicópteros colombianos en espacio aéreo ecuatoriano y el ingreso de 400 policías. Tras lo cual la protesta no pasó de una llamado de atención para no volver a tener que hacer el reclamo diplomático correspondiente. De hecho, el jefe del Comando Conjunto de las FF.AA., Manuel Zapater, señaló que Colombia debería presentar excusas por la violación a su espacio aéreo en Esmeraldas. Un mes después ocurrió otro incidente cuando Ecuador presentó a Colombia una nota de protesta por la violación de su espacio aéreo en la zona de La Bermeja, en Sucumbíos, por parte de tres helicópteros Black Hawk y dos avionetas.
En febrero de 2006, el embajador en Colombia, Ramiro Silva, fue llamado en consultas a Quito tras las declaraciones del mandatario de Colombia, Alvaro Uribe, que sostuvo que las FARC planificaban en el Ecuador sus atentados terroristas. Durante una reunión de 45 minutos entre el canciller Francisco Carrión con su homóloga colombiana, Carolina Barco, se superó el impasse diplomático.
Y durante el año 2007, tras la asunción al poder de Rafael Correa, empezaron las pujas por la utilización y la aspersión del glofosato como químico para acabar con las plantaciones de coca en territorio ecuatoriano. Según las denuncias de la cancillería de Ecuador, ese químico provocó enfermedades de todo tipo en la población de Sucumbíos, fronteriza con el sector sur de Colombia.
El 7 de febrero del 2007, la canciller María Fernanda Espinosa envió dos notas de protesta: una por el reinicio de las aspersiones y otra por el asesinato de Jorge Montenegro y Edison Chingal a manos del ejército colombiano. Un mes después, el 29 de marzo, Ecuador presentó una nota de protesta por la incursión de 15 soldados colombianos en un operativo para aprehender a dos personas que después aparecieron muertas.
El 28 de abril del 2007, el presidente Rafael Correa anunció que no permitiría que fuerzas regulares o insurgentes de Colombia violen su territorio después de la captura de nueve guerrilleros de las FARC. Y de ahí en más hubo un período de aparente calma que se rompió el 7 de noviembre último, cuando Ecuador denunció una aparente incursión en su territorio de aeronaves colombianas que balearon viviendas. Para ello mostró varias imágenes donde se veían las casas de campesinos con agujeros de balas de alto calibre. Y el penúltimo incidente ocurrió el 26 de noviembre del 2007, cuando el ministro Sandoval informó que combates entre tropas ecuatorianas y fuerzas irregulares de Colombia dejaron un militar herido.
Esta mañana, en la sede de la Asamblea Constituyente, el Ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea, rechazó la intención del presidente Alvaro Uribe de relacionar a su Gobierno Nacional con las FARC y explicó que se buscó liberar a un grupo de secuestrados encabezados por Ingrid Betancourt y que el gobierno colombiano conocía esa iniciativ. Añadió que, a través suyo, el gobierno ecuatoriano planteó a las FARC la liberación de Ingrid Betancourt y de un grupo en el que estaban incluidos ciudadanos norteamericanos, miembros del ejército colombiano y miembros de Policía.
"Esta demanda concreta se la hizo al señor Raúl Reyes, comandante de las FARC, con el único objetivo de lograr la liberación de los secuestrados, demandando a la guerrilla que no intervenga en territorio ecuatoriano porque eso atentaba contra la soberanía nacional. Si hubiésemos detectado la presencia de elementos guerrilleros en nuestra frontera, procederíamos como lo hicimos con la captura de once guerrilleros".
Terra Magazine