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AFP
Un saludo entre Álvaro Uribe (izq.) y George Bush, este año en Washington. Para Hugo Chávez, todo un símbolo.
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Juan Francisco Alonso
Caracas, Venezuela
La crisis diplomática en la que se encuentran sumidas Venezuela y Colombia, luego de que el presidente Álvaro Uribe diera por terminada la mediación de su homólogo venezolano Hugo Chávez -para lograr que la guerrilla de las FARC liberaran a las 45 personas que mantienen secuestradas, algunas desde hace una década- ha devuelto a esa nación a la lista de potenciales enemigos del gobierno de Caracas por primera vez en años.
Esta es la conclusión a la que arribó el politólogo Alberto Garrido, luego de conocer la creación de una comisión venezolana de alto nivel que evaluará el impasse y de escuchar a Chávez ordenarle al alto mando militar "estar alertas" ante lo que ocurra en la otra orilla del río Arauca.
"Colombia, hoy por hoy, vuelve a aparecer como hipótesis de conflicto de primer orden y eso va a afectar las relaciones comerciales y planes que están en marcha, como la integración energética, a menos que aparezca un Mandrake u otra figura mágica que enderece las cosas", declaró el experto a Terra Magazine, al tiempo que explicó: "Colombia ha vuelto a girar hacia sus intereses estratégicos, los cuales no sólo pasan por destruir a las FARC sino por reforzar sus relaciones con Estados Unidos. Colombia es un enemigo potencial, porque es el aliado estratégico de Estados Unidos en la región y para Venezuela, Estados Unidos es su enemigo".
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Colombia ha sido tradicionalmente considerada por las Fuerzas Armadas como la principal amenaza militar del país, fundamental por los diferendos fronterizos aún sin resolver, en especial el del Golfo de Venezuela. En 1987 la incursión de la corbeta neogranadina Caldas forzó al gobierno del entonces presidente Jaime Lusinchi a declarar la alerta nacional y a ordenar el envío de fragatas y aviones F-16 a la zona. Los últimos esperaron la orden de abrir fuego, la cual nunca llegó porque la nave colombiana se retiró.
Garrido, quien ha dedicado los últimos años ha analizar a profundidad el pensamiento del Jefe del Estado venezolano y su movimiento político, aseveró que este enfrentamiento se iba a producir tarde o temprano, sin importar si se hubiera producido o no la polémica llamada al comandante del Ejército colombiano, general Mario Montoya. La razón: "Las relaciones entre Chávez y Uribe nunca fueron sinceras y eran contranatura, porque ambos representan intereses radicalmente opuestos".
Uribe usó a Chávez
El politólogo no dudó en aseverar que el mandatario colombiano utilizó a su par para reforzar su posición frente a los Estados Unidos. "El Plan Colombia-Patriota hoy por hoy está prácticamente paralizado por las presiones de los demócratas, pero como ahora hay un conflicto con Chávez puede exigirle a Washington un apoyo más decidido. Lo mismo ocurre con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el cual está engavetado, pero al tener las relaciones comerciales congeladas con Venezuela puede presionar su aprobación".
Sobre los motivos por los cuáles Chávez aceptó el papel de mediador, dijo: "Hubo mucha confianza por parte del presidente. El presidente fue agarrado en su buena fe y estuvo mal asesorado". Criticó las gestiones realizadas por el mandatario, pues, según él, se plantearon objetivos imposibles, tales como lograr la paz en el vecino país.
La internacionalista Maruja Tarre, por su parte, no comparte la visión de Garrido, según la cual la mediación iba a terminar porque el gobierno de Bogotá no tenía interés real en que se materializara. "Esto se podría pensar si el incidente con Uribe fuera aislado, pero no es así. Chávez ya ha peleado con prácticamente todos los presidentes de América Latina y no creo que haya sido una estrategia de Uribe para ganarse a los estadounidenses. Lo ocurrido fue producto de la manera absolutamente arbitraria de gobernar que tiene Chávez, la cual ha intentado internacionalizar", replicó.
Asimismo consideró injustificado la magnitud del conflicto, debido a que "de la misma manera como lo nombraron mediador le podían decir que su mediación ya no era necesaria y él debía aceptarlo" y, por tanto, "no podía, por razones personales, dañar las relaciones bilaterales".
Tarre afirmó que esta crisis, al igual que la que recientemente se produjo con España al concluir la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno en Santiago (Chile), donde el Rey Juan Carlos de Borbón mandó a callar a Chávez; y en la III Cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en Riad (Arabia Saudita), donde el mandatario se persignó y habló de Cristo frente a los líderes árabes, son demostración de que la política exterior venezolana la conduce el Jefe del Estado de manera personal y sin asesorarse.
Sin embajador
Como parte del proceso de "congelación" de los vínculos con el vecino país, el gobierno venezolano oficializó que llamó a consultas a su embajador ante el gobierno de Bogotá, Pavel Rondón. Sin embargo, se conocía que el diplomático ya se encontraba en Venezuela desde el mismo sábado.
La Cancillería no informó cuánto tiempo permanecerá Rodón en el país. No obstante, tanto Garrido como Tarre coincidieron en señalar que habría que esperar a que se celebre el referendo sobre la reforma constitucional, previsto para este domingo, para comenzar a vislumbrar el rumbo que tomarán las relaciones.
Terra Magazine