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AP
Javier González Fraga (der.) junto al ex ministro de Economía Roberto Lavagna, a quien asesora en el tema.
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Pablo E. Chacón
Buenos Aires, Argentina
Javier González Fraga fue durante un tiempo presidente del Banco Central durante la administración de Carlos Menem. Es un estudioso de la obra de John Maynard Keynes. Es tambero, dueño de la fábrica de dulce de leche "La Salamandra" y asesor en materia económica del ex ministro Roberto Lavagna. Entre sus discípulos confesos se encuentran Alfonso Prat Gay, en la actualidad referente de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, de la ex ministra de Producción bonaerense Débora Giorgi y del actual ministro de Economía de la Nación, Martín Lousteau.
Sostiene que los subsidios "recalientan" la economía, pero reconoce que no es necesario llegar al punto de ebullición, y dice que sin ese instrumento los argentinos difícilmente hubieran podido seguir consumiendo alimentos básicos a precios razonables. También sostiene que la otra cara de ese fenómeno es la falta de inversiones de riesgo y la ausencia casi total de créditos blandos. "Nadie puede ignorar el salto cualitativo que ha dado la economía argentina en estos últimos años, así como tampoco negar que eso hubiera sido imposible sin las retenciones", opina González Fraga.
Entrevista
Terra Magazine: ¿Entonces en este conflicto no se trata de las retenciones?
González Fraga: No, no se trata de las retenciones, que son un instrumento habitual después de devaluaciones violentas como hubo en la Argentina a principios del 2002. El problema es político. Las retenciones no se pueden aumentar si a la vez se pone un tope a las exportaciones. Esa contradicción jaquea al sistema productivo, al campo en particular y demuestra la ausencia de una política económica.
Terra Magazine: ¿Podría explicar esto un poco más?
González Fraga: Digo que con retenciones y "aprietes" a los sectores exportadores no se recompone una economía devastada. Es cierto que sin esos instrumentos, no podría comprarse pan o leche. En Uruguay, un kilo de carne cuesta tres veces más que en la Argentina. A la carne, la exportan. A la leche, la racionan. Pero no existe el control de precios a la fuerza, como el que está instrumentando (el secretario de Comercio) Guillermo Moreno, aparentemente contra los deseos del ministro de Economía, (Martín) Lousteau, que se ha disciplinado porque hay algo que es notorio: atrás de Moreno está Néstor Kirchner. Kirchner y Moreno tienen mucha responsabilidad en la escalada del conflicto.
Terra Magazine: ¿Hay otro ejemplo de esto que usted dice?
González Fraga: Bueno, hablé de política de precios, útil para el mercado interno pero muy costosa a la hora de exportar. No se olvide que los exportadores argentinos están pagando la devaluación del peso: un dólar a 3,20 no es lo mismo que otro a 2,15, que sería el valor de venta más ajustado a la realidad. Es difícil defender al sector agrícola porque históricamente no es inocente. Pero, ¿quién es inocente en este país? Explíqueme porque las retenciones no son coparticipables. Ese dinero, que contando a Córdoba y Santa Fe, llega a los 5 mil millones de pesos, no se devuelve ni siquiera en exenciones impositivas, en créditos blandos, en maquinaria agrícola y, lo que es peor, es aplicado a todos por igual, al tipo que tiene 10 mil hectáreas, o más, y al pequeño chacarero. Es lógico que el gobernador (Hermes) Binner no pretenda hacer el papel de mediador entre el gobierno y los productores. Es lógico que defienda los intereses de los productores de su provincia, y que lo haga
en una mesa de diálogo y no con patoteros en la calle, asustando abuelas de clase media.
Terra Magazine: ¿Por qué piensa que Néstor Kirchner reacciona de esta manera?
González Fraga: Mire, Kirchner es un hombre de otro tiempo, no entiende la globalización, tiene una visión nacionalista de la producción. Kirchner no entiende por qué los neocelandeses y los australianos invierten en Brasil y en Chile e ignoran a la Argentina. Kirchner, creo yo, no entiende muy bien que existe un estado de derecho. Es un hombre del suelo, del petróleo, de la extracción de materia prima sin valor agregado. Es un hombre que habla de "oligarquía ganadera", cuando está claro que en la Argentina esa oligarquía no existe más desde al menos sesenta años. Hay un look ganadero, pero es puro marketing. Y tampoco entiende que el capital intelectual es valor agregado. Entonces, sin ideas nuevas, sin intelectuales, sin tecnología, sin parques industriales renovados, no hay futuro: hay rumia y rumiantes. La economía territorial está acabada, la tierra es del que la trabaja y del que la alquila, la economía se deslocaliza (pregúntele sino a Franco Macri). Hay que mirar para
adelante, no sólo para atrás y con herramientas usadas, probadas y gastadas. Adelante debería haber un mundo nuevo, un mundo sin empresarios de la prebenda, sin "patrias contratistas", sin sindicalistas ni políticos corruptos.
Terra Magzine: ¿Cómo cree que evolucionará este problema?
González Fraga: El que perderá, en primera instancia, seguramente es el campo. Después de veinte días sin leche en los supermercados, los paros pierden legitimidad. Si el sistema agrícola argentino cede, pedirá algo a cambio: la cabeza de un ministro, de un secretario. Habrá que ver. El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Terra Magazine