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Recuerdos y olvidos a ocho años de los ataques

Getty Images
"La mera mención del 09/11 ya no conjura las mismas sensaciones viscerales de entonces, ni creo que de aquí en más se pueda ganar una elección sólo agitando el fantasma del terrorismo", afirma Goldman.

Pablo Calvi
Nueva York

Dos poderosas columnas de luz se elevan perpendiculares a la línea costera de Manhattan para chocar contra un bloque de nubes bajas. El tributo silencioso, los 88 reflectores que desde 2004 se encienden tres días antes del aniversario del ataque que dio por tierra con las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, se ve nítido e imponente desde el Fort Green Park en Brooklyn.

"Todavía, cada vez que recuerdo lo que ocurrió aquel día, se me eriza la piel", dice Amos Yogev, un macizo brooklynita rompiendo el silencio de la noche en la víspera del aniversario del 11 de septiembre. Como otros 800 inmigrantes del medio oriente, Yogev fue interrogado aquella noche como sospechoso por la policía neoyorquina y el FBI. "Estábamos todos en estado de shock, los policías, yo mismo, y creo que en algún punto y a pesar de todo, en aquellos días me sentí más americano que nunca", le contó a Terra Magazine.

Arrestado sin justificación en una playa de estacionamiento frente a Manhattan, Yogev fue puesto bajo la custodia del FBI. Y aunque él fue liberado rápidamente, muchos otros en su condición permanecieron en prisión durante meses, sin derecho a un abogado defensor.

Luego de los ataques, el desconcierto y el terror comenzaron a sumarse a una sensación de impotencia y vulnerabilidad, recuerda el brooklynita. Y en los meses que siguieron, el sentimiento anti-inmigrante creció de un modo desproporcionado. Hoy, a ocho años de los ataques, el 11 de septiembre ha sido declarado el día de la memoria y del servicio, pero son realmente pocos los que todavía recuerdan aquellos arrestos.

"Es crucial que el Departamento de Justicia investigue la tortura y el maltrato de los detenidos luego del 11 de septiembre", dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch en una carta al fiscal de estado Eric Holder. "Los Estados Unidos no pueden decir que han repudiado verdaderamente este tipo de actos deleznables hasta que llegue el día en que realmente comience a tratarlos como crímenes, y no como posiciones políticas".

Claro, el de las detenciones ilegales no el único recuerdo al que se resiste Nueva York. El mausoleo en honor a las víctimas que ya debería estar inaugurado, todavía no ha sido terminado. Y el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, anunció una vez más la semana pasada que el monumento recién estará terminado para el año 2012.

"Es incomprensible y realmente imperdonable que ni uno solo de los proyectos que se pautaron para recordar a las víctimas del 11 de septiembre haya sido finalizado todavía", dijo Alan Gerson, Concejal neoyorquino por Manhattan. Gerson se refiere en particular al menor de los proyectos, "Reflecting Absence", dos cataratas subterráneas que recién verían la luz dentro de dos años.

Muchos neoyorquinos atribuyen esta falta de memoria a algunos intentos de manipulación política, tanto de los aniversarios como de los ataques en sí. El consenso en la ciudad es que, luego del 11 de septiembre, los niveles de manipulación política llegaron a un pico. Uno de los datos más alarmantes es el que acaba de revelar en su flamante libro el ex jefe de seguridad interior del gobierno de George W. Bush, Tom Ridge.

Según asegura Ridge en "The Test of Our Times: America Under Siege...And How We Can be Safe Again" ("El desafío de nuestro tiempo: América sitiada y cómo podemos sentirnos seguros una vez más"), los halcones del Pentágono Donald Rumsfeld y John Ashcroft lo obligaron a elevar el nivel de las alertas terroristas con el único propósito de fortalecer las chances de la reelección de George W. Bush.

"No creo que haya ninguna duda de que la administración de Bush manipuló los miedos de la gente ante el ataque para beneficiarse y abonar su agenda política", opina Ben Goldman, abogado neoyorquino y activista político. "El Acta Patriótica fue una manera de decir 'estás conmigo o estás en mi contra', y de alguna manera todo esto desembocó también en la guerra de Irak y muchos años de fracasos... Claro que los ejemplos son prácticamente incontables".

Sin embargo, tanto para Yogev como para el abogado, es difícil que los recuerdos y las emociones de aquellos días vayan a desaparecer por completo.

"Yo no creo haberme sentido tan neoyorquino desde entonces", dice Yogev. "Fue un momento tremendamente intenso y creo que lo guardaré siempre en mi memoria, aunque las connotaciones ya no sean las mismas".

"Tras ocho años creo que hemos tomado una nueva perspectiva sobre el asunto", matiza Goldman. "Por eso, para mí el hecho de que esos sentimientos tan fuertes hayan comenzado a matizarse, quizás no sea algo del todo malo. La mera mención del 11 de septiembre ya no conjura las mismas sensaciones viscerales de entonces, ni, afortunadamente, creo que de aquí en más se pueda ganar una elección sólo agitando el fantasma del terrorismo".

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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