Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Columnistas › Antonio Morales

"En el Polo no cabe el extremo-centro": C. Gaviria

Reproducción
"Dentro del ideario del Polo no hay espacio para una revolución pensada como la ha pensado la izquierda tradicional", dice Carlos Gaviria.

Antonio Morales Riveira
Bogotá, Colombia

Cerca de unas elecciones internas para escoger sus delegados al Congreso Nacional que tendrá lugar el 26 de febrero, el Polo Democrático Alternativo (PDA), partido de unidad de la izquierda colombiana, enfrenta fisuras y tendencias, que lo fragilizan como el más importante partido de oposición al régimen del presidente colombiano Álvaro Uribe.

El Polo bien puede ser un definitivo valor de recambio en la política colombiana, cuando Uribe pretende pasar por encima de la Constitución para hacer reelegir por segunda vez. Pero afronta luchas intestinas y raptos de "canibalismo" que hacen difícil su futuro. ¿Se mantendrá la unidad de un partido donde cohabitan comunistas, liberales, socialistas, anarquistas, y hasta exponentes de esa nueva tendencia que bien se podría catalogar como el "extremo centro"?

Su presidente, el jurista y ex magistrado Carlos Gaviria Díaz, segundo en las elecciones presidenciales de 2006, habló con Terra Magazine sobre los intríngulis de la oposición colombiana, su futuro político, el de su partido, y su visión sobre la continuidad de Uribe Vélez.

Terra Magazine: Se dice que el Polo Democrático Alternativo, única opción de izquierda en Colombia, cruza por un mal momento y está al borde de dividirse en un ala izquierdista y otra centrista.

Carlos Gaviria Díaz: No. El Polo consolidó su unidad e incremento el número de militantes. Es un hecho que no había ocurrido nunca en la vida nacional. El partido sin duda ha sacado a la izquierda de la marginalidad.

¿Cual seria hoy su diagnostico sobre el abanico de fuerzas que integran el Polo?

Encuentro en el Polo solo dos tendencias significativas: los que quieren un Polo sin algunos de los sectores que concurrieron a la formación del partido y los que queremos que el Polo se mantenga con esos mismos sectores y que incorpore otros. Los que son partidarios de excluir gente del Polo se llaman a si mismos aperturistas. Yo llamo apertura a todos los sectores que confluyeron en la formación del Polo, que convoquen más gente que se haga cargo del ideario de unidad.

¿El "gavirismo" ya es una gran tendencia decisoria hacia el congreso del Polo en febrero que definirá el candidato presidencial?

Creo que si. Y eso desde luego me pone contento, dejando de lado el hecho de que yo no quiero ser ni candidato, ni presidente. Pero naturalmente que se consolide una línea que yo he considerado correcta dentro del Polo, pues es para mi satisfactorio. Creo que definitivamente ese sector que se llama de centro izquierda no va a resultar triunfante en la consulta de febrero.

Ante todo esto, ¿cómo anda la unidad del Polo? ¿Qué daría usted por la unidad?

Estoy dispuesto a hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para mantener y consolidar la unidad del Polo, pero teniendo un punto de referencia que es el ideario de unidad. Soy consciente de que ese ideario de unidad se puede cambiar perfectamente, no hay nada que sea intangible. Ahora, si se cambia y ese cambio lleva a desvirtuar lo que el Polo es, yo no seguiría siendo militante del Polo.

Uno de los ejercicios más interesantes del Polo es la convivencia entre sectores de centro, social demócratas y de otros más a la izquierda. ¿Cual es su posicionamiento con respecto a esas variables de esa gran izquierda que el Polo reúne?

Insisto en el ideario de unidad porque si nos atenemos al ámbito que él delimita, no puede haber ni extrema izquierda, ni centro sino un partido claramente de izquierda democrática, pero no de extrema izquierda. Voy a ponerle un ejemplo: en el Polo hay militantes del partido comunista y desde luego la ortodoxia comunista propugnaba la dictadura del proletariado y la sociedad sin clases. Pero quienes se han incorporado al Polo tienen que restringir esas aspiraciones, pueden guardarlas como un sueño, como una ilusión personal, pero esa no es una meta que el Polo se proponga. Las metas que el Polo se propone están delineadas claramente: un partido de izquierda donde no caben los extremos, pero tampoco el centro. En el sentido de que el centro no esta por el cambio y el Polo si.

Problemas de fondo: ¿Un Polo revolucionario, radicalmente reformista o benignamente reformista? Todas esas tendencias están dentro del Polo.

Dentro del ideario del Polo no hay espacio para una revolución pensada como la ha pensado la izquierda tradicional. Yo por ejemplo que estoy absolutamente comprometido con los propósitos del Polo, con el ideario del Polo, nunca he sido marxista siquiera y por tanto nunca he pensado en la revolución.

Usted dice que es liberal.

Yo soy filosóficamente liberal en el sentido de que defiendo la vigencia de las libertades públicas, de los derechos individuales pero justamente creo que las libertades públicas y los derechos individuales solo pueden tener vigencia en una sociedad donde las personas tengan satisfechas sus necesidades más elementales. Y por tanto que gozar de esos bienes no debe ser un privilegio como lo es actualmente. Yo soy reformista, pero eso si, creo que esta sociedad necesita reformas de verdad. No reformas de maquillaje, no reformas cosméticas, sino reformas hondas, pero dentro de un marco que yo llamaría pragmatista, no pragmático, sin renunciar a los propósitos de una sociedad mejor, de una sociedad democrática, de una sociedad más igualitaria, abandonando utopías imposibles y trabajando por utopías parciales, menos ambiciosas pero más realizables.

Usted ha dicho que las alianzas del Polo se hacen sobre lo programático y no sobre lo coyuntural. ¿Se mantiene?

Se me ha hecho aparecer como enemigo de las alianzas pero yo desde luego soy partidario de las alianzas, las considero útiles, las considero provechosas pero sobre la base de que el partido no renuncie a sus propósitos, que el partido no renuncie a su fisonomía y que se haga sobre puntos específicos programáticos muy claros.

¿Es posible dentro de ese contexto, alianzas previas, alianzas para la primera vuelta presidencial en el 2010?

El Polo debe ir con un candidato propio a las elecciones del año 2010. El proyecto uribista se está desprestigiando con más velocidad de la que uno podría esperar. Y por tanto creo que el Polo debe ir a las elecciones del 2010 en la primera vuelta con su propio candidato. Sin embargo no descarto un análisis coyuntural en ese momento para adherir o para hacer coalición con otro candidato sobre bases estrictamente programáticas, pero esa sería una opción que la veo mas remota y menos deseable.

¿Está hablando usted del partido liberal fundamentalmente?

Creo que hay sectores del liberalismo con quienes tenemos más afinidades que con cualquier otro partido.

Para la segunda vuelta del 2010 ¿alianzas?

Para la segunda vuelta el panorama estaría mucho mas despejado. Se sabría ya a ciencia cierta cuales son las fuerzas mas poderosas que se están enfrentando y con cual de ellas existe alguna afinidad para hacer alguna coalición, algún acercamiento sin que el polo pierda su fisonomía y su identidad.

¿Se retiraría de la presidencia del Polo si lo eligen candidato en febrero?

Es que el congreso de febrero no va a elegir candidato, el congreso de febrero seguramente se van a trazar las pautas para la elección de candidato que además no pueden apartarse mucho de las pautas que ya observamos hace dos años .Y en cuanto a el hecho de que secretario y presidente deban ser de distintas tendencias, es importante para enviar un mensaje unitario que pertenezcan a distintos sectores el candidato y el presidente. Pero de una vez le digo que yo no aspiro ni a ser presidente ni a ser candidato.

¿Cómo ve en este momento a Uribe y al uribismo en perspectiva de la reelección o de una candidatura uribista distinta a la del presidente?

Uribe la va a tener mucho más difícil si aspira a una segunda reelección, entre otras cosas porque la votación tan nutrida del partido conservador en la consulta, es una notificación para él. El partido conservador puede tener su propio candidato o Uribe tiene que plegarse a muchas exigencias del partido. Yo pienso que el partido conservador va a ser decisivo en la decisión de Uribe de si aspira o no a una segunda candidatura. Yo veo cada vez más difícil la segunda candidatura de Uribe porque ahora han resultado muchos factores que él tiene que superar entre otras razones porque la iglesia sigue jugando un papel muy importante y Monseñor Rubiano expresó ya su opinión negativa a la reelección. Me parece que el triunfo de Obama es otro factor que pugna con la tercera presidencia de Uribe.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine


Exhibir mapa ampliado

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español