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Berlusconi mezcló otra vez fútbol y política

AFP
Ricardo Kaká: aire fresco para el Milan, un equipo con un promedio de edad muy alto.

Ezequiel Fernández Moores
Buenos Aires, Argentina

Su exitoso Milan atraviesa una fuerte crisis pero Silvio Berlusconi, si bien apeló en algún momento de la campaña al nombre mágico de Ronaldinho para atraer la atención, se las arregló solo con su astucia para ganar de modo categórico las elecciones italianas, que tuvieron otra vez al fútbol como protagonista.

El Milan, que bajo la gestión de Berlusconi ganó la friolera de 25 títulos en 22 años, es actual campeón mundial de clubes, ya que venció en diciembre pasado en la final de Japón a Boca Juniors, de Argentina. Pero ese viaje a Oriente en plena temporada terminó siendo fatal, porque el equipo del norte italiano cayó luego en octavos de final de la Liga de Campeones, bajó ahora al quinto lugar en el campeonato local y corre serio riesgo de quedar afuera de la máxima competencia europea para la próxima temporada, lo que sería un golpe durísimo para su gran historial.

Con varios de sus jugadores ya por encima de los 35 años, Milan, pese al aporte fresco de los brasileños Ricardo Kaká y Alexandre Pato, luce como un equipo viejo, casi igual que su presidente. Pero también es cierto que Berlusconi, a los 71 años, superó esta semana por amplio margen a su rival político, Walter Veltroni, de 52. Eso sí, como hizo en elecciones anteriores, Il Cavaliere no dejó al fútbol afuera de la puja electoral y cerró su campaña dando por hecho que otro brasileño, Ronaldinho, dejará al Barcelona en junio y pasará a Milan, un anuncio resonante para sus seguidores.

Con Ronaldinho ya arregló un salario anual de 8 millones de euros por cinco temporadas. El hermano y agente del crack, Roberto de Assis, participó de la fiesta íntima del lunes por la noche en la que Berlusconi celebró su gran victoria política. Pero Barcelona teme que la oferta inicial de 30 millones de euros, formulada en tiempos de campaña, baje tal vez ahora que terminaron las elecciones. Sea la cifra que fuere, igualmente será mucho dinero en una Italia que, según advirtió Berlusconi en sus primeras declaraciones poselectorales, deberá prepararse para vivir "meses difíciles" que requerirán de "un gran esfuerzo".

Si el magnate de los medios apeló a la carta de Ronaldinho, Veltroni empapeló las calles de Roma publicitando una frase de apoyo que le había dicho en forma privada Francesco Totti, capitán y símbolo del club Roma, considerado por muchos el mejor futbolista italiano de la actualidad. Berlusconi, se sabe, reaccionó furioso y se burló de Totti ("está mal de la cabeza"), aunque luego pidió disculpas, acusó a Veltroni de "instrumentalizar" al crack y aseguró que numerosos jugadores de Milan se le ofrecieron para figurar inclusive en las listas de su partido, pero que él prefirió mantenerlos al margen.

El líder derechista italiano, que será premier por tercera vez, siempre pensó que su club recibió un castigo político del gobierno de centroizquierda de Romano Prodi en los dos últimos años, que cayó en enero pasado. Milan, igual que Juventus (que sí fue descendido a la Serie B), había sido condenado inicialmente con la pérdida de categoría. Las apelaciones y los fallos posteriores le permitieron mantenerse en la Serie A y clasificarse con lo justo a la Liga de Campeones de la temporada 2006-07, que finalmente ganó, logrando el boleto al Mundial de clubes de Japón, donde se coronó ante el Boca de Martín Palermo.

Aquel escándalo, que provocó el alejamiento de toda la cúpula del fútbol italiano y fue considerado el más grande caso de corrupción de árbitros y arreglo de partidos en la historia del calcio, siempre fue calificado de "montaje político" por Berlusconi.

La quita de puntos aplicada a Milan por aquel escándalo provocó que Inter fuera considerado campeón italiano de la temporada 2006-07, un título que Berlusconi aún hoy reclama para su club. Hasta ese escándalo, Juventus, favorita de los árbitros, había ganado 10 de los últimos 25 títulos. Y Milan, el protegido de los canales de TV de Berlusconi, se había quedado con 7. Tras el arribo de la centroizquierda al poder, Inter, líder a cinco fechas del cierre, se encamina en estas semanas a su tercer scudetto consecutivo. ¿Volverán ahora los viejos tiempos en Italia también al calcio? ¿Y qué pasará con el decreto que obligaba a los clubes a negociar de modo colectivo y a distribuir con mayor equidad el dinero de los contratos televisivos, que anteriormente beneficiaban de modo grosero a los clubes más poderosos, entre los cuales, por supuesto, al Milan de Berlusconi?

La Liga italiana era la meca del fútbol. Sus clubes eran los más ricos y compraban a los mejores jugadores, hasta que la justicia desnudó groseros agujeros financieros, la Federación exigió ordenar las cuentas y los mejores cracks se fueron entonces a España e Inglaterra, donde les pagan mejores salarios.

¿La eventual compra de Ronaldinho marcará también un retorno a los viejos tiempos de un calcio que presumía nadar en oro? Ronaldinho, en rigor, refleja también la debilidad de Berlusconi por el fútbol de calidad, que no se aferre exclusivamente al resultado. Pero la Italia actual no puede darse muchos lujos. "Dentro de los treinta países más industrializados, estamos últimos en productividad laboral, productividad general y crecimiento del Producto Bruto per cápita, somos segundos en deuda pública, primeros en disparidad regional de desocupación, segundos en jóvenes inactivos y últimos dentro de toda Europa en crecimiento económico". El análisis no partió de un político. Fue publicado en portada, un día antes de las elecciones, por el diario deportivo más vendido de Italia, La Gazzetta dello Sport.

Se trata de un declive sufrido también entre 2001 y 2006, años del segundo gobierno de Berlusconi, quien, paradójicamente, se convirtió en ese mismo período en el hombre más rico de Italia. Al día siguiente de las elecciones, La Gaceta dello Sport afirmó que Berlusconi logró lo que pocos jugadores: una tercera oportunidad. "Ojalá no la desaproveche", agregó el diario. Su amado Milan no sólo seguirá contando con sus millones. Ahora volverá a contar también con su poder político.

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