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EFE
Yehude Simon Munaro, designado nuevo primer ministro peruano.
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El Presidente Alan García ha vivido una intempestiva y letal pesadilla política. Un conjunto de grabaciones de conversaciones telefónicas presentados en la televisión el domingo 5 de octubre revelaron que la asignación de cinco lotes petroleros a la empresa noruega Discover Petroleum fue producto del tráfico de influencias y de la corrupción de altos funcionarios del Estado.
La dupla delictiva está formada por el abogado Alberto Quimper -quien prestó servicios legales a Alan García y al APRA en reiteradas ocasiones- y por el militante aprista Rómulo León Alegría, ex ministro de Pesquería del primer régimen aprista y congresista del APRA en dos ocasiones. Ambos mencionan con familiaridad al Ministro de Energía Juan Valdivia y al Primer Ministro Jorge del Castillo, como personas que colaborarían directa o indirectamente con sus ilegales propósitos.
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La corrupción como una mancha de petróleo en el mar ensució a todos los ministros. La oposición en el Congreso se une por primera vez y pide una moción de censura, los ministros intentan frenarla con un abrupto ingreso al Hemiciclo, pero fracasan porque no se les permite exponer su defensa. Después, los ministros se adelantan a lo inevitable y ponen sus cargos a disposición, el Presidente acepta la renuncia de todo su gabinete ministerial.
Las manos del anciano regordete de ojos avispados están juntas y cubiertas por una manta, actúa como si estuviera esposado y no quisiera que las esposas se vean. La policía lo ha detenido y lo traslada a la sede de Requisitorias, pero una cámara demuestra que lleva las manos libres y que da órdenes a los mismos policías que lo han capturado. Él es Quimper, miembro del Directorio de Perú Petro y bautizado por la prensa popular como "Rata Vieja" o "Don Bieto".
Hay imágenes que sintetizan una historia, las manos ocultas de Quimper condensan la impostura, el cinismo y la pendejada que él encarna. Esconde sus manos libres para que todos crean que está esposado, actúa como un sujeto que asume la gravedad de su delito ante los ojos de la comunidad, pero en realidad vuelve a burlarse de todos ya que se siente protegido y seguro por sus vinculaciones sociales y partidarias.
El léxico de la corrupción se ha visto enriquecido con los diálogos entre el abogado Quimper y sus cómplices. Hoy los peruanos sabemos que a la burocracia dorada del Estado hay que "aceitarla" con miles de dólares para obtener ventajas y prebendas ilegales. También hemos aprendido que "un faenón" es la coronación de actos corruptos en pos de un objetivo y que "un honorario de éxito" es la prima que pagan las empresas cuando obtienen un contrato millonario con el Estado peruano.
Esta tragedia política para el APRA tiene visos de melodrama, la joven congresista Luciana León, hija del prófugo, con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos declaró que ella apoyará las investigaciones para sancionar a los culpables. El mayor golpe al gobierno no lo ha propinado la desvaída y fragmentada oposición, sino dos conspicuos militantes apristas con muchos años y amigos en las altas esferas del partido de gobierno.
El ex Premier Del Castillo es la principal víctima política de los petroaudios de la corrupción. En pocos días ha liquidado su capital político ganado en años de trabajo y arruinado completamente su posible futura candidatura a la Presidencia. Del Castillo olvidó que la mujer del César no solo debe ser honesta, sino parecerlo. El APRA ha expulsado rápidamente a los dos felones, pero esto no responde las preguntas centrales: ¿Quiénes más del gobierno aprista estaban vinculados en esta red de corrupción? ¿Por qué se ha permitido la fuga de Rómulo León Alegría?
El Presidente Alan García poseído por un verbo inflamado con resonancias bíblicas denominó a los corruptos: "generación de víboras", "sepulcros blanquedos" y concluyó que "se oirá en el infierno el rechinar de sus dientes". Este lenguaje religioso confirma la conversión que escenifica una y otra vez Alan García: el otrora pecador estatista es ahora un fervoroso neoliberal, el joven impulsivo que toleró la corrupción de su partido es hoy un santo varón que se enfrenta con la lengua de Dios a la corrupción.
La elección de Yehude Simon como Primer Ministro modifica la escena política en tres aspectos: a) por ser un líder político de trayectoria de izquierda e ideales humanistas tendrá un mayor diálogo con los movimientos sociales y atenderá mejor la demanda de los sectores populares; b) por su calidad de líder regional de la costa norte abre la posibilidad de profundizar la regionalización y descentralizar las decisiones políticas; y c) por ser una víctima del fujimontesinismo, resquebraja la alianza del Apra y del fujimorismo en el Congreso, pero tiende un puente a otros sectores opositores y a los técnicos de la denominada "izquierda caviar".
Yehude Simon, médico veterinario, fue secretario general de Izquierda Unida en Lambayeque, diputado por esa misma región por el periodo 1985-1990. Dirigió la revista Cambio de clara orientación revolucionaria y con simpatías por el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru). En 1991 la DIRCOTE lo acusa de apología al MRTA y un tribunal sin rostro lo condena a 20 años de prisión. Después de ocho años de encarcelamiento es indultado por el presidente Valentín Paniagua. Fundó el Movimiento Humanista Peruano y ha sido elegido Presidente Regional de Lambayeque en el 2002 y reelegido en el 2006.
La mayor virtud del nuevo Premier es la imagen de honestidad y de trabajo por los pobres que proyecta. Promotor de la inversión privada y de los capitales extranjeros, sabe también escuchar y comprender el lenguaje de los actores sociales que rechazan la economía neoliberal. Su falta de experiencia en el ámbito del gobierno central y su falta de apoyo político propio en el Parlamento son sus mayores debilidades. El Perú espera con expectativas el accionar de los nuevos ministros, pero la esperanza está dirigida a la figura del nuevo Premier, quien debe enfrentar todas las formas de corrupción y luchar porque las cifras macroeconómicas signifiquen también alguna mejoría para el 44.5% de pobres que sobreviven en la estrella económica de Sudamérica.
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