Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Cultura › Literatura

El juego del Señor Coetzee

AFP
El escritor J. M. Coetzee recibió el Premio Nobel de Literatura en 2003.

Ronaldo Correia de Brito
Recife (Brasil)

En Rayuela, Julio Cortázar propone dos maneras de leer su novela: la primera, lineal, en la que seguimos los capítulos del libro en orden; la segunda, en la que saltamos los capítulos en un juego inventado por el autor, semejante al juego de niños. J.M. Coetzee nada sugiere, y somos obligados a inventar nuestro propio método si pretendemos leer Diary of a Bad Year (Diario de un mal año), obra que también puede ser clasificada como novela, ya que el formato se abrió a muchos tipos de experiencias.

"¿Una novela? No. No tengo más fuerzas. Para escribir una novela se necesita ser como Atlas, sostener el mundo entero sobre la espalda y aguantar allí meses y años mientras los casos se van resolviendo. Es demasiado para mí en el estado en que hoy estoy". Pensando de este modo, El Señor C, personaje que también se hace llamar John, lo que nos hace imaginar que es el mismo J.M. Coetzee, justifica haber aceptado la propuesta de un editor alemán de escribir no una novela, sino una contribución para un libro. El título será Strong Opinions, y cuanto más controvertidos los temas abordados, mejor. Seis colaboradores de varios países expondrán acerca de lo que está errado en el mundo de hoy, pudiendo expresar lo que quieran.

El Señor C sufre una enfermedad que limita sus movimientos y hace ilegible su letra. Se niega a trabajar en un computador. Escribe los ensayos y después los lee grabando, para ser transcriptos por una secretaria. Su primer contacto con Anya, una mujer joven y sorprendente, una aparición con un vestido suelto color rojo tomate, se produce en el lavadero de las Torres Sydenham donde ambos viven; él, en la planta baja, y ella en uno de los departamentos más grandes del último piso. La joven, en su corto y tentador vestido, dueña de una gracia tan próxima a la perfección como de un ángel celestial, vive desde hace tres años con un sujeto pálido, apurado y gordito, que lee revistas de economía y es asesor de inversiones. Un señor exitoso a pesar de su infancia en un orfanato.

El Señor C escribe ensayos sobre el origen del Estado, la anarquía, el terror, la derecha y la izquierda, las universidades, la pedofilia, siempre opiniones fuertes y provocadoras, que no lo eximen de un dolor metafísico al contemplar la muchacha de trasero perfecto. No evita el sentimiento, aún cuando lo considere extraño e inadecuado. En un impulso contrario, concibe un modo de atraer a Anya. Si bien podía recurrir al editor alemán, prefiere contratar a la joven para transcribir sus textos. Ella está desempleada, el último trabajo que tuvo fue en el área de relaciones públicas, lo que no significa nada. El Señor C no evita su deseo por Anya, de la misma forma en que ella no evita ser deseada. A su novio Alan, de espalda pecosa y libidinoso deseo sexual, le gusta que otros hombres deseen a su mujer.

El lector necesita una estrategia para guiarse en el laberinto de la novela. Coetzee afirma que las historias se cuentan solas, no precisan ser contadas. Pero es necesario saltar entre páginas y párrafos hasta alcanzar un hilo narrativo. Quien lee no puede esperar pasivamente que la historia sea contada: actúa y crea. Las "opiniones fuertes" están en letra grande, en la parte superior de las páginas. Abajo, separado por espacios y líneas de puntos, en letra más chica, el argumento propiamente dicho. La trama que envuelve al Señor C, a Anya y a su novio Alan también está en dos fragmentos separados por espacios y líneas de puntos. En el primero de ellos, la voz narrativa es la del Señor C; en el segundo, es Anya la narradora. Los parlamentos y opiniones de los tres interlocutores circulan de un blog al otro, todo muy encadenado y de fácil lectura, una vez que se descubre el hilo de Ariadna.

¿Por qué J.M. Coetzee no escribió simplemente un libro de ensayos, como lo hicieron Montaigne, Etiènne de La Boétie, Maquiavelo, Hobbes y tantos otros pensadores que él cita? Coetzee podría limitarse a una novela sobre los conflictos generacionales, las dificultades de convivencia entre la cultura humanista occidental y el mundo contemporáneo. Pero optó por esta fórmula cabalística, dando al lector la posibilidad de conocer sus "opiniones fuertes" para después verlas refutadas más abajo por personajes creados con ese único objetivo.

Por el diálogo nada fácil y no siempre cordial con Anya y Alan, dos lectores comunes que cuestionan e incluso execran la aridez y lo pretencioso de las "opiniones fuertes", éstas son repensadas y reescritas por el autor. El método de Coetzee recuerda el de Sócrates en los Diálogos de Platón. Una argumentación en que somos convencidos en cada discurso hasta que triunfa una expresión final, siempre la de Sócrates, más ética, más lógica y más justa. A pesar de la autoridad de su voz de escritor, Coetzee o El Señor C se debilitan a tal punto con el estilo de vida y el discurso de sus interlocutores que termina reconociendo en Diary of a Bad Year:

"Yo debería repasar íntegramente mis opiniones, esto es lo que debería hacer. Debería refutar las más viejas, las más decrépitas, encontrar otras nuevas, modernas, para substituirlas. ¿Pero dónde hay que ir para encontrar opiniones modernas?"

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español