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EFE
Militar orienta a votante, este domingo en Cuenca, Ecuador.
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Tadeu Breda
Quito, Ecuador
Dos categorías profesionales emergen como nuevos actores políticos en el Ecuador tras los comicios de este domingo. La Constitución aprobada en septiembre del 2008 les ha permitido a policías y militares el derecho al voto. Ellos sin embargo no están obligados a acudir a las urnas. Van los que pueden y los que quieren.
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No todos los uniformados tienen condiciones de votar. Eso porque la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas deben garantizar la seguridad de los comicios ecuatorianos. La posibilidad de votar, pues, está condicionada al trabajo de cada uno. Si están destacados a vigilar la votación en su propio recinto electoral, no hay problema. Si no, no. "Estoy trabajando aquí pero voto en un colegio que está en el otro lado de la ciudad. Entonces nos han orientado a no votar".
El mayor Francisco Aguilar, empero, tuvo la posibilidad de rellenar la papeleta electoral y depositarla en la urna por la primera vez en su vida. "Es una situación importante para cada uno de nosotros, porque también participamos de este proceso cívico y tenemos la posibilidad de elegir a las personas que van a dirigir nuestro país", dijo a Terra Magazine.
Sin embargo, hay uniformados que están en contra del voto. "Me parece muy mal que los policías y los militares podamos elegir nuestros representantes", contó bajo la condición del anonimato.
"Nuestras instituciones son como un puño", explica cerrando la mano. Después, dedo tras dedo, los va abriendo mientras nos cuenta: "Si yo simpatizo con determinado candidato, mi compañero con otro y otro compañero con otro, la mano se abre. Y una mano abierta no tiene la misma fuerza que un puño cerrado."
Aún así, votó. Y sólo lo ha hecho porque está en contra del gobierno. ¿No te parece bien poder manifestar esta contrariedad a través del voto? "No. Somos cerca de 100 mil hombres en las dos fuerzas. La entrada de la política nos puede dividir. Imagínate cómo sería eso", responde.
Aunque hayan adquirido derechos políticos con la nueva Constitución, muchos uniformados se rehúsan a decir qué piensan de ello: "estamos prohibidos de dar cualquier información" o "no te puedo decir lo qué pienso" son las excusas que, desconfiados, le dan a los periodistas que se les acercan para una pregunta.
Solamente el coronel Raúl Silva, encargado de la seguridad interna de uno de los recintos electorales de Quito, ha aceptado hablar sobre la disposición constitucional. "Espero que nuestro personal lo haga de una forma democrática y responsable."
Además de los uniformados, la nueva Constitución ecuatoriana también da derecho al voto a los reos y los adolescentes de 16 años.
Terra Magazine