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Luciana Salazar: cómo se construye una bomba

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Luciana Salazar en una foto promocional de su programa en Playboy TV.

Laura Eiranova
Buenos Aires, Argentina

El verano latino tiene la fama internacional de ser "el más caliente del mundo". Y aunque los latinoamericamos sepamos que esa frase dista de pintar la realidad tal cual es, hay algo en ella que produce cierto orgullo, cierto regodeo en la envidia ajena, esté o no justificada. Esta aclaración intenta explicar el por qué de esta nota sobre Luciana Salazar. O sea, Terra Magazine aporta su granito de arena al calentamiento que de por sí trae la estación estival, en su afán por interpretar las altas necesidades de sus lectores. Pero principalmente busca desentrañar, desnudar si se quiere, un fenómeno que no es común por estas latitudes: en este caso, la aparición y permanencia en el candelero de una chica que vuelve locos a argentinos, chilenos y peruanos por igual; una joven que desde hace ya varios años detenta el podio de "la más buscada en Internet"; una mujer que causa histeria, conmoción y revuelo en cada lugar que pisa; una modelo que no es modelo, una actriz que no es actriz, una vedette que no es vedette, una conductora que tampoco es conductora... En suma -y en resta-, una bomba latina en su máxima expresión.

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Luciana Salazar es nuestra bomba latina de cabotaje, es como la chica más hermosa de la fiesta, esa que se destaca, se exhibe y coquetea con todos, pero que al final se quedará ahí y no se irá con nadie; esa que no cometerá el desatino de seguir los pasos de otras bombas que algunas vez fueron nuestras, como Jennifer Lopez, Salma Hayek o Shakira.

Virtudes le sobran sí, pero, en honor a la verdad, son virtudes que pueden verificarse en un rápido paseo por nuestra galería de fotos. Porque, sinceramente, Luciana no demostró aún talento para ninguna de las artes, pese a sus denodados esfuerzos. Baila muy bien, eso sí, y carece de pudores, pero lamentablemente esas no son facultadas que eleven a una chica al trono de estrella.

Ese es el gran dilema de Luciana: no ser tomada en serio. Y es por eso que actualmente llora la aparición de un video porno que no le pertenece, o maldice esa cámara sorpresa que le adjudicó droga en su automóvil y le hizo perder un jugoso contrato en la televisión del Perú. O sigue recordando con bronca aquella vez que sufrió el manoseo por parte del público chileno cuando fue a cantar y se olvidó la letra de su "hit", o cuando un turista se propasó con ella al término de un desfile de Roberto Giordano en Punta del Este y le provocó una crisis de nervios.

Porque así como se muestra íntima y profundamente, Salazar también sufre su sobreexposición. Y no siempre puede sacar provecho de ello. No siempre puede convertir las lágrimas en un hit, como ese recordado "Dame tetotas", surgido luego de que un camarógrafo indiscreto grabara sin avisarle el backstage de una sesión de fotos dónde él le pedía tetotas para su lente y ella se las daba, sonriendo.

Y cuando ésto pasa Luciana se siente víctima, vuelve a convertirse en esa niña nacida hace 27 años en el seno de una familia consolidada y de buen apellido; en la sobrina política del cantante y político Ramón "Palito" Ortega; en la oveja negra de ese clan que dio tantos talentos tomados en serio, como el productor televisivo Sebastián Ortega, la actriz comprometida Julieta Ortega; el cantante y actor Emanuel; y la madre de éstos y tía de Luciana, Evangelina, que fue la "señorita maestra" televisiva de varias generaciones.

Ahí es cuando Luciana pone sobre la mesa sus trabajos sí tomados en serio, como su comentada participación como estrella del programa argentino Showmatch gracias a Marcelo Tinelli; su aporte al ciclo humorístico de Guillermo Francella; o en programas como Costumbres argentinas, Los Roldán, Amo de casa y Los gladiadores de Pompeya; su paso por el teatro con espectáculos como Pijamas; o su llegada al cine con Bañeros III Todopoderosos y en la voz del sexy personaje de Cachorra, en el film Isidoro; o como modelo estrella de Roberto Giordano.

También en esos momentos de debilidad es cuando se recuerda a sí misma que fue ella quien logró trascender la frontera argentina y erigirse como Reina del Festival Internacional de la canción de Viña del Mar 2005, por sobre otras favoritas chilenas; y que ella y sólo ella fue "madrina" de la Selección Argentina de Fútbol para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Y se repite una y mil veces que no cualquiera logra subirse al escenario y causar sensación en los MTV latinos; o ser conejita de Playboy y tener programa con nombre propio -Luli in love- en ese canal erótico de fama mundial.

Y no, títulos no le faltan. Y tampoco curvas para seguir en carrera. Porque Luciana logró diseñarse a su gusto, y dejar de ser una rubia intrascendente y delgada de un metro y medio para forjarse como una pulposa, exuberante y codiciada bomba latina. Por estos días la Salazar vuelve al cine con una remake de la película Brigada explosiva y accede a la cartelera de la ciudad balnearia argentina Mar del Plata de la mano de Nito Artaza y junto a nada menos que el capocómico Antonio Gasalla. Porque, mientras cada curva siga en su lugar, la vida siempre le dará una nueva oportunidad a Luciana Salazar de hacer del verano latino el más caliente del mundo.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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