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AFP
Momento en que el lider de las Autodefensas Unidas de Colombia, Don Berna, era extraditado a Estados Unidos. El delincuente encontró en las grabadoras una forma más efectiva que los sicarios para intimidar.
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No se había repuesto el país del estupor que produjo el hecho de que una ex presidenta del Senado admitiera que había grabado tramposamente en su oficina una conversación con un investigador judicial, cuando se conoció la existencia de otras grabaciones ordenadas y manipuladas por un peligroso delincuente, desde la cárcel. A falta de las metralletas de sus sicarios los mafiosos a órdenes del alias don Berna, están utilizando grabadoras, según reveló una información de prensa.
Y al parecer, el bandido obtuvo uno de sus objetivos cuando oyó al presidente Uribe sugerir públicamente, que hay magistrados que están pidiendo dinero a los acusados. La grave sindicación parece provenir de un video grabado con cámara escondida en el que Henry Anaya, supuestamente en nombre de la sala penal, pide un apoyo económico de 10.000 a 15.000 dólares al defensor de Berna, para impedir su traslado a la cárcel de Cómbita y obtenerle mejores condiciones en su reclusión.
¿Fue un testimonio de esta naturaleza el que fundamentó la denuncia presidencial? Porque la grabación buscaba ese objetivo: poner a disposición de la Casa de Nariño argumentos contra la Corte y ganar así un agradecimiento. Una retorcida pero efectiva gestión apoyada en la eficacia de una grabadora encubierta que, sin embargo, no pudo evitar la extradición del delincuente.
La grabadora también hizo lo suyo para derribar al jefe de fiscalías en Antioquia, Guillermo León Valencia Cossio. Bastó que registrara la voz, el lenguaje descompuesto del hampa y las celebraciones por la operación "coronada", para que se derrumbaran una imagen y un prestigio y se lograra estremecer la fama de sus hermanos.
¿Quién y por qué grabó la celebre amenaza presidencial de cruzarle la cara de una bofetada a alguien identificado como "marica"?
Las grabadoras también fueron poderosas cuando denunciaron y probaron que los narcoparamilitares seguían en su ley delictiva desde la cárcel. Y fueron grabadoras las que registraron las voces de Paladín, Coraje y los Arcanos, esos generales que condujeron la ofensiva contra los guerrilleros del M 19 que se habían tomado el Palacio de Justicia. Esas voces, conservadas en las grabadoras, demostraron que la orden era acabar hasta con el último guerrillero, a cualquier costo.
La diferencia con lo de hoy, es que entonces los bandidos solo usaban metralletas, bombas o fusiles, y que ahora Alias don Berna hace uso de las grabadoras y logra efectos contundentes.
Una grabadora, después de una retardada pero al final efectiva destitución del director de fiscalías (a pesar de su influyente apellido), dejó al descubierto que al Presidente le estaban mintiendo. El había dicho en orden pública harto cuestionada, que acabaran con los responsables de la sobreviviente oficina delincuencial del alias don Berna. Y le dijeron que sí, pero fue un no, porque en la fiscalía antioqueña don Berna tenía aliados.
Fue otra grabadora, esta de video, la que en otra ocasión demostró lo mismo, o sea que al presidente le mentían. Fue la que mostró esas comentadísimas imágenes del video de la Operación Jaque, en que le dijeron mentís a la versión de una telita con el símbolo de la Cruz Roja, escondida en el bolsillo de un nervioso oficial que la habría utilizado como escudo en previsión de una posible agresión guerrillera. ¿Fue esta una grabadora inocente, o sincera, o torpe, o perversa, que plantó en la conciencia del país la duda: mintió el presidente, o le mentían?
Y al grabarles a 'Tasmania' o a Anaya sus testimonios sobre el uso criminal del dinero para comprar acusaciones, las grabadoras volvieron a dejar en evidencia que alguien, con mentiras, pretendía manipular al presidente.
La discusión de la oposición y de la prensa esta semana, se centró más de lo debido en el hecho de que los bandidos o sus voceros hubieran entrado como visitantes a la Casa de Nariño. También el propio Presidente tuvo que salirle al paso a la versión ligera sobre la entrada clandestina de esos visitantes que habrían burlado los controles de seguridad. Hubo polémica y acusaciones porque la casa presidencial no había puesto en conocimiento de la justicia estos hechos.
Pero más allá de tales asuntos, las explicaciones del secretario jurídico de la presidencia dejaron sobre la mesa un hecho inquietante. El dice que no había plan alguno contra la Corte, y que todo aquel que tenga alguna acusación contra el Presidente es escuchado. Y así fue, cuando en las grabadoras del don Berna se escuchó, porque era lo que en Palacio se quería escuchar, que en la Corte se urden conjuras y negocios, que los magistrados son corruptos, que la justicia está agravando sus cojeras, en PalaciO encontraron oidos abiertos... Puesto que eso es lo que se quería oir, eso se oyó en las grabadoras utilizadas por los bandidos como armas, más limpias y eficaces que las metralletas o las bombas de los atentados.
Buenos guerreros, los bandidos de esta historia han escogido como arma la grabadora, después de detectar las debilidades de sus enemigos. En este caso, el punto débil que están aprovechando los bandidos, es la intolerancia del enemigo, que se ha vuelto ciego y acrítico cuando se trata de algo que pueda servir de arma contra objetivos como la corte o la justicia.
Puesto que desde la presidencia no se admite otro poder, ni otra verdad, que sean diferentes, sus reacciones son de condenación, rechazo y destrucción. Norberto Bobbio tenía en mente un dictador al hacer el perfil de alguien que dice: "Yo tengo la verdad, y los resultados de mi actividad serán siempre buenos. O conmigo o contra mí". A ese dogmatismo e intransigencia ha contribuido el 84% de la opinión que refleja las encuestas, que son a la vez causa y estímulo de ese dispositivo intolerante.
Ayer fue la junta del Banco de la República, organismo autónomo; después fueron los líderes de la opinión acusados una y otra vez; el ataque siguiente fue contra la fiscalía, la prensa no obsecuente es otro molesto objetivo, y entre todos estas agresiones, como una obsesión, la descalificación de los agentes de la justicia. Así, cualquier enemigo de mis enemigos se vuelve mi amigo y tiene entrada a Palacio para escucharlo.
Es lo que parecen haber descubierto y querido aprovechar desde su prisión don Berna y sus compinches, cuando convirtieron la grabadora en arma de combate.
Terra Magazine
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