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El nuevo Sputnik

The New York Times
Thomas L. Friedman.

Thomas L. Friedman
The New York Times

La mayoría de la gente supondría que dentro de 20 años a partir de ahora, cuando los historiadores vuelvan la mirada a los años 2008-2009, llegarán a la conclusión que el aspecto de mayor importancia ocurrido en este periodo fue la Gran Recesión. Yo me detendría ahí. Si nosotros podemos seguir saliendo a tropezones de esta crisis económica, creo que los historiadores del futuro bien pudieran concluir que el suceso de mayor importancia ocurrido en los últimos 18 meses fue que la China roja decidiera convertirse en la China verde.

Sí, la dirigencia china ha decidido volverse verde por necesidad, ya que demasiados de sus ciudadanos no pueden respirar, no pueden nadar, ni pescar, ni beber gracias a la contaminación proveniente de su motor de crecimiento en la manufactura, alimentada por carbón y petróleo. Por lo tanto, a menos que China impulse su desarrollo con sistemas de energía más limpios, y más negocios de conocimiento intensivo sin chimeneas de humo, China morirá a causa de su propio desarrollo.

¿Qué sabemos de la necesidad? Es la madre de la invención

Y cuando China decide que tiene que volverse verde o ecologista por necesidad, cuidado. Usted no solamente estará comprando sus juguetes de China. Le comprará su próximo automóvil solar, paneles solares, baterías y software de rendimiento energético a China.

Creo que esta decisión china de volverse verde es el equivalente del siglo XXI al lanzamiento que efectuara la Unión Soviética del Spútnik en 1957, el primer satélite artificial del mundo. Ese lanzamiento nos dejó pasmados, convenció al presidente estadounidense de ese momento, Dwight D. Eisenhower, de que Estados Unidos estaba quedando a la zaga en tecnología de misiles e impulsó a EEUU a que efectuara decisivas inversiones en ciencia, educación, infraestructura y formación de redes, uno de cuyos productos derivados fue Internet.

Bien, amigos, el Spútnik acaba de subir nuevamente: China está avanzando hacia la tecnología limpia. La perspectiva de China en el Congreso de Estados Unidos -que China va a intentar superarnos de un salto contaminando más que nosotros- es anticuada. Va a intentar superarnos ecológicamente. Justo en estos momentos, China está concentrando en la manufactura de bajo costo de energía solar, eólica y baterías, así como construyendo el mayor mercado en el mundo para estos productos. Sigue estando considerablemente detrás de la innovación estadounidense. Sin embargo, la investigación será el paso siguiente en el mercado. El principal fabricante de equipamiento solar en EU, Applied Materials, está por abrir las mayores instalaciones particulares para la investigación solar en Xian, China.

"Si ellos invierten en tecnologías del siglo XXI y nosotros invertimos en tecnologías del siglo XX, ellos ganarán", destaca David Sundalow, el subsecretario de política de energía. "Si ambos invertimos en tecnologías del siglo XXI, desafiándonos mutuamente, todos vamos a ganar".

Para mala fortuna, nosotros aún no estamos compitiendo. Es como si el Spútnik subiera y nosotros pensáramos que meramente es una estrella fugaz. En vez de una respuesta estratégica, demasiados de nuestros políticos siguen atrapados en su propia burbuja del tipo "tontos hasta donde queremos", donde nosotros siempre somos el número 1, y donde la Cámara de Comercio de EU, habiendo vendido su alma a las viejas industrias del carbón y el petróleo, utiliza su influencia para impedirle al Congreso que apruebe una legislación enfocada realmente a impulsar las (energías) renovables. Me quito el sombrero ante el valeroso presidente de la Pacific Gas and Electric, Peter Darbee, quien anunció la semana pasada que su enorme empresa de energía eléctrica en California iba a renunciar a dicha cámara debido a sus "tácticas obstruccionistas". Todos los accionistas en Estados Unidos deberían preguntarles a sus directores ejecutivos por qué siguen perteneciendo a la cámara.

La dirigencia china, en su mayoría ingenieros, perdieron muy poco tiempo debatiendo el calentamiento mundial. Ellos saben que los glaciares tibetanos que alimentan a sus principales ríos se están derritiendo. Sin embargo, también saben que incluso si el cambio climático fuera un engaño, la demanda de energía limpia y renovable va a dispararse a medida que sumemos lo que se estima en 2,500 millones de personas al planeta para el año 2050, muchas de las cuales querrán llevar vidas cargadas de energía. En ese mundo, la TE -- esto es, la tecnología energética -- será tan grande como la TI (tecnología informática), y China se ha propuesto convertirse en un gran participante de la TE.

"En los últimos tres años, Estados Unidos ha estado a la cabeza del mundo en nueva generación de energía eólica", dijo el ecologista Lester Brown, autor de "Plan B 4.0". Para finales de este año, China nos superará en cuanto a nueva generación eólica, tan rápidamente que ni siquiera la veremos pasar".

Sostuve una reunión esta semana con Shi Zhengrong, el fundador de Suntech, que ya es el mayor fabricante de paneles solares en el mundo. Shi recordó cómo, poco después que fundara su empresa en Wuxi, el cercano Lago Tai, el tercer cuerpo de agua fresca más grande de China, se sofocó hasta morir por la contaminación.

"Después de este desastre", explicó Shi, "el secretario del partido en la ciudad de Wuxi me buscó y dijo: Quiero apoyarlo para que acreciente este negocio hasta convertirlo en una industria de 15,000 millones de dólares, para que entonces nosotros podamos cerrar tantas empresas contaminantes y que consumen energía en la región como sea posible

El es uno de un grupo de jóvenes líderes chinos, muy innovadores y sumamente revolucionarios, con respecto a este tema. Algo ha cambiado. China se percató que no tiene capacidad para absorber todo este desperdicio. Nosotros tenemos que crecer sin contaminación".

Por supuesto, China seguirá creciendo con barato y sucio carbón, deteniendo a ambientalistas excesivamente celosos y despojando bosques africanos de madera y minerales. No abriguen dudas con respecto a eso. Pero, tampoco duden que, sin declararlo, China se está embarcando en una nueva senda paralela de ajuste e innovación tecnológicos. Es el Spútnik de nuestro tiempo. Lo ignoramos bajo nuestro propio riesgo.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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