
El 28 de agosto de 1984, Elisabeth fue apresada en el sótano de su casa por su padre, Josef Fritzl, donde fue violada en repetidas ocasiones y gestó a siete niños. Él forzó a su hija a escribir una carta, en que decía que había escapado del hogar y pedía que no la buscaran. Fritzl mantuvo a su hija amarrada con un collar durante los primeros nueve meses del cautiverio, para evitar que se fugara. La joven tenía 18 años. Según la policía de Austria, Fritzl habría construido el calabozo entre 1978 y 1983