Vida Sana
Mitos y realidades de la insulina

Hoy en día existen diversos tratamientos que ayudan a controlar los niveles de glucosa en la sangre, los que cuales se dividen en orales e insulinas.

La Diabetes es un grupo de desórdenes del metabolismo en los que el cuerpo no produce insulina o no la emplea de manera adecuada, generando así altos índices de glucosa en sangre que es necesario controlar para evitar el desarrollo de otras enfermedades o complicaciones en el diabético.

Hoy en día existen diversos tratamientos que ayudan a controlar los niveles de glucosa en la sangre, los que cuales se dividen en orales e insulinas.

Al respecto de estas últimas, existen muchos mitos generados a lo largo de los años, relacionados con la falta de control de los niveles de glucosa, las complicaciones fatales de la diabetes y el uso de insulinas.

La insulina inyectada se usa en pacientes para ayudar a controlar de manera más efectiva sus niveles de glucosa cuando los tratamientos orales y el cambio en el estilo de vida no son suficientes, pues sustituye la hormona que el páncreas ha dejado de producir o aprovechar.

En este sentido la insulina constituye la segunda línea de tratamiento para un paciente diabético. El hecho que, en términos generales, la insulina sea prescrita en etapas evolutivas avanzadas del padecimiento ha generado una serie de mitos en relación a su uso.

Realidad: responsabilidad del paciente en el control de sus niveles de glucosa.

Cuando el paciente no tiene un buen control de sus niveles de glucosa es probable que desarrolle complicaciones y que las relacione con el uso de la insulina.

Las inyecciones de insulina son seguras, no causan ceguera, ni son las responsables de amputaciones o de disfunción sexual pues estos problemas son consecuencia de la falta de control, así como la insuficiencia renal o el daño al sistema cardiovascular.

Lamentablemente la falta de información ha contribuido a que los mitos alrededor del uso de la insulina se arraiguen provocando que la gente descontinué la consulta regular con su médico por miedo a ser prescritos con insulina.

Entre los mitos más comunes de la insulina destacan:

Mito 1. El uso de la insulina únicamente se recomienda en las etapas finales del padecimiento.

La insulina se puede usar en cualquier momento para ayudarle a controlar la diabetes. El uso de la insulina, de acuerdo a las Guías ADA (American Diabetes Asociation, por sus siglas en inglés) de tratamiento, se prescribe cuando los cambios en el estilo de vida y los tratamientos orales no han sido suficientes para el adecuado control de la diabetes, sin embargo esto no significa que el paciente se encuentre en fases evolutivas avanzadas del padecimiento.

Mito 2. La insulina engorda

La insulina no engorda, si bien es cierto que puede provocar hambre, esto no significa que engorde. Lo ideal es continuar con los hábitos saludables de alimentación.

Mito 3. Una vez que se inicia el uso de insulina, hay que usarlo para siempre.

Únicamente el médico tratante es quien puede determinar el tratamiento adecuado para cada uno de los pacientes.

Mito 4. La insulina puede provocar hipertensión y ateroesclerosis

Si bien muchos diabéticos tipo 2 cuando comienzan con la aplicación de insulina experimentan síntomas de enfermedades cardiovasculares, esto se debe a que son pacientes con diabetes hace años y que su páncreas ya no es eficaz a la hora se secretar insulina.


 

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