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Pekín 2008

(Hora GMT -3)

Pekín exhibe su confianza pero también cierta ansiedad antes de los Juegos

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Poco más de un mes antes de sus primeros Juegos Olímpicos, China hace alarde de una confianza sin fisuras - las instalaciones están listas y la contaminación bajo control - pero también de cierta preocupación, con unas medidas de seguridad cada más importantes.

Los voluntarios empiezan a prepararse y están listos para recibir a los visitantes con una sonrisa. Pero, desde hace semanas, el nuevo eslogan "Juegos Olímpicos sin incidentes" se ha impuesto en las calles de la ciudad, revelando cierta inquietud, más allá del discurso tranquilizador de los responsables.

Las medidas de seguridad han sido reforzadas, en perjuicio de las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos que denuncian detenciones de disidentes, y la expedición de visados para extranjeros es mucho más estricta.

Durante los Juegos, se desplegarán cerca de 30.000 policías que no podrán abandonar su puesto, bajo ningún pretexto, advirtieron las autoridades.

"Si hay un problema porque un policía no está en su puesto, podría sser objeto de un juicio penal", explicó el director de la Academia de policía de Pekín, Zuo Zhijin.

En el metro, el equipaje de los viajeros es controlado sistemáticamente y China vive ahora obsesionada por un ataque terrorista, "de los enemigos del interior o del exterior" en sus primeros Juegos.

La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que reagrupa a China, Rusia y varios países de Asia central, estudió la cuestión en Pekín en una reunión de su comité de lucha regional contra el terrorismo esta semana.

Entonces Meng Hongwei, viceministro de Seguridad Pública, advirtió que el peligro venía de tres frentes: los terroristas internacionales, los del interior y en particular el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM), presente en la provincia de Xinjiang (oeste), y por último los criminales.

Pero, aseguró, la buena preparación y la cooperación internacional permitirán controlar la situación.

Menos espantosa, la amenaza de la contaminación sigue ahí.

Aunque Pekín está casi siempre envuelta en la niebla, las autoridades han prometido unos Juegos ''verdes'', apostando por la puesta en marcha, del 20 de julio al 20 de septiembre, de un sistema de circulación alterna.

También cuentan con la movilización del público, llamado a utilizar los transportes públicos, y a trabajar desde casa.

En el plano político, tras las polémicas que rodearon el recorrido de la llama olímpica en el extranjero, una buena noticia vino de Estados Unidos.

El presidente estadounidense George W. Bush acabó con la incertidumbre que había dejado planear confirmando su presencia en la ceremonia de inauguración del 8 de agosto, considerando que el evento es deportivo y no político.

Para varios defensores de los Derechos Humanos, la presencia en los Juegos avala las artimañas del régimen chino contra las voces disidentes.

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AFP

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