Redacción Terra
Los segundos juegos olímpicos, llevados a cabo en Paris en 1900, se entrelazaron con la celebración de la Exposición Universal Internacional, lo cual produjo una desorganización absoluta y por lo tanto el fracaso de la olimpiada.
Estos juegos, que no tuvieron siquiera una ceremonia oficial de apertura, comenzaron el 14 de mayo y concluyeron el 28 de octubre (¡duraron más de cinco meses!), y desde la elección de la sede estuvieron marcados por malas señales.
En 1900, antes de que París fuera seleccionada como sede, hubo una gran polémica. Los helenistas insistían que todas las Olimpíadas deberían ser en Atenas. Incluso el Rey griego, Jorge I, de Grecia, tuvo un enfrentamiento directo con Coubertin, máximo impulsor de la opción de Paris. Pero los franceses tenían votos a su favor en el Comité Olímpico y consiguieron llevar el evento para la ciudad luz.
París al igual que Atenas tuvo problemas económicos para organizar el evento. Coubertin enfrentó serias dificultadas financieras pues al Comité Olímpico se les habían agotado todas las donaciones recibidas. No hubo otra alternativa que no fuera asociar el evento deportivo con la Feria Internacional de París. Pero el acuerdo no se cumplió.
La feria oscureció las olimpiadas. Incluso ya entrados los días de las competiciones la desorganización no cesó, por ejemplo, en las pruebas de natación, los atletas nadaron en aguas del Río Sena, en vez de competir en piscinas olímpicas; y debido a la nula promoción del evento, no se logró atraer la atención ni siquiera de los mismos franceses; a saber: en Atenas, había un público de 70 mil personas para presenciar las olimpiadas. En la capital francesa, no había más de 3 mil.
Aún así, acudieron a la cita 1225 atletas de 24 nacionalidades; de los cuales 19 fueron mujeres y 1206 varones. En consecuencia, Paris fue testigo de la primera participación de las mujeres en las justas olímpicas. Y su primera campeona fue la británica Charlotte Cooper, quien se impuso en el tenis; aunque es justo señalar que en esta edición de los juegos olímpicos y debido a la aludida desorganización, no se entregaron medallas de ningún tipo.
En cuanto al crecimiento del movimiento olímpico, en estos juegos se efectuaron 94 competencias, se añadieron nuevas DEportes deportivas y se suprimieron otras. Se incorporó al tiro con arco (6 pruebas reservadas sólo para hombres). También aparecieron, por primera vez, el fútbol (Inglaterra fue la primera ganadora al imponerse por 4-0 en la final a Francia) y el rugby (los locales ganaron en la final a Alemania). Igualmente debutaron el remo, la vela, el polo y el boxeo.
Las pruebas de atletismo fueron las que más acusaron la falta de medios e instalaciones adecuadas. La pista era un óvalo de 500 m, la recta de 100 m estaba inclinada y tenía baches. Las pruebas de lanzamiento de jabalina y disco se disputaron en una pista de hierba con árboles en el centro, lo que provocaba que la jabalina se clavará en los troncos y el disco se perdiera entre las ramas.
Dentro de los aspectos positivos encontramos que en Paris 1900, se utilizó por primera vez el lema del espíritu olímpico, " Citius, Altius, Fortius ", (más lejos, más alto, más fuerte). Aceptado en una reunión del COI en 1897 en la ciudad de Le Havre, frase que fue recogida por Coubertin en una visita a un colegio de corte religioso.
Ya dentro de las competencias, estos juegos fueron superiores a los anteriores, mejorándose varias marcas, y por primera vez un atleta ganaba cuatro pruebas: el norteamericano Alvin Kraenzlein , ganó los 100 y 200 metros vallas, los 60 metros planos y la prueba de salto de longitud con un salto de 7,18 que era un nuevo récord olímpico. En esta competencia, la del salto largo, el también norteamericano Myer Prinstein era el líder hasta las rondas semifinales, pero debido a sus creencias religiosas, se negó a tomar parte en la final, programada para un domingo. A fin de cuentas Kraenzlein ganó por un centímetro y fue tanto el enojo de Prinstein que éste atacó al campeón a puñetazos.
También destacó Ray Ewry, un ingeniero mecánico, nacido en Indiana (EE.UU.), que de niño padeció poliomielitis, enfermedad que lo mantuvo en una silla de ruedas. Ewry conquistó 8 medallas de oro en tres juegos consecutivos: 1900, 1904, 1908. Y en Paris, obtuvo los tres títulos de saltos que se efectuaban sin tomar impulso ( longitud, altura y triple).
El 26 de agosto de aquel año, la pareja alemana de remo con timonel necesitaba un piloto de reemplazo. Un pequeño francés fue elegido para tal tarea y el resultado fue sorprendente: la pareja alemana se impuso en una final muy cerrada ante el asombro y el júbilo de los asistentes. El niño francés asistió a la ceremonia de premiación y le tomaron fotografías, pero después desapareció sin dejar ningún dato suyo. Hasta la fecha nadie sabe cuál era su nombre ni su edad, pero algunos testigos le calcularon entre 7 y 12 años.
