Economía

 


Las diferencias entre EE.UU. y Europa

Redacción BBC Mundo

La raíz de la crisis financiera en Estados Unidos y Europa es la misma, aunque el remedio no lo sea.

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Podría resumirse diciendo que no hay dinero. Y esta ausencia de capital se explica porque muchas instituciones financieras en Estados Unidos enfrentan cuantiosas pérdidas por prestar dinero a personas que después no pudieron pagar la deuda, préstamos a los que ahora se conoce como "contaminados".

Además algunas de esas instituciones tuvieron que regresar el dinero a los inversionistas que las habían financiado, hasta el punto en que se quedaron sin recursos. Luego comenzaron a pedir crédito, pero llegó un momento en el que nadie les prestó y colapsaron.

Sus deudas, sin embargo, siguen ahí y los inversionistas continúan reclamando su dinero.

¿Qué pasa en Europa?

Algunas de las empresas financieras europeas habían invertido en los préstamos "contaminados" de Estados Unidos y ahora no pueden recuperar su dinero.

Por si fuera poco, tampoco consiguen efectivo en el mercado porque los bancos han decidido no prestarse entre sí, por dos sencillas razones.

Primero porque temen que los problemas puedan agravarse y entonces necesiten liquidez para hacer frente a la tempestad. Y segundo porque, dada la incertidumbre económica, no están seguros de que el dinero que prestan regresará a sus manos.

Al no haber dinero, los mercados creen que los bancos se derrumbarán y los inversionistas retiran su dinero de las acciones de las empresas que consideran en riesgo.

Es entonces cuando surgen voces que piden la intervención del gobierno para que inyecte recursos al mercado, ya sea a través de préstamos de corto plazo o comprando la deuda "contaminada" que adquirieron los bancos, a fin de evitar que estos se queden sin dinero y el sistema entero colapse.

La apuesta de Estados Unidos

En Estados Unidos el gobierno escuchó estas voces y propuso un plan de rescate de US$700.000 millones para intercambiar deuda "contaminada" por recursos frescos. El tema fue polémico, pero finalmente se aprobó en el Congreso del país, aunque hasta ahora no ha conseguido lograr que los inversionistas se calmen y los bancos vuelvan a prestarse.

Pero en Europa los gobiernos se muestran más reacios a intervenir de manera conjunta. Hasta ahora, los rescates han sido por país y asociándose con capital de bancos tradicionales, es decir, no sólo con dinero del contribuyente.

Los mandatarios europeos afirman que no pueden intervenir todos los bancos por culpa de decisiones "irresponsables" de algunos inversionistas, los mismos que entonces continúan nerviosos y siguen provocando caídas en los mercados.

Ahora se encuentran reunidos en Luxemburgo para tratar de enviar un mensaje de unidad y calma, aunque nada asegura que tendrá eco entre los inversionistas.

Además, este martes el FMI advirtió que el sistema financiero global atraviesa "un período de turbulencia sin precedentes" y predijo que los bancos tendrán mayores pérdidas.

El futuro incierto

¿Estamos entonces frente a un callejón sin salida? La respuesta es incierta, pero la Unión Europea ya dejó claro que no permitirá que se derrumbe ninguna "gran institución financiera".

Eso significa que intervendrán cuando un operador importante muestre problemas. Pero también significa que podrían dejar que caiga uno que otro banco pequeño, para no arriesgar de más el dinero de los contribuyentes.

Todo esto mientras que extienden las medidas de supervisión y transparencia financiera buscando evitar que unos pocos se beneficien a costa del dinero del Estado.

La diferencia entonces entre el rescate en Estados Unidos y las intervenciones individuales en Europa son más de forma que de fondo.

En el continente americano el gobierno de Bush ha dejado claro que tiene que calmar a los mercados cueste lo que cueste -a costa del dinero público-, mientras que en Europa los mandatarios sólo están dispuestos a mojarse las manos un poco.