Cultura y Sociedad

 


Visita a la mayor fábrica de opio del mundo

Redacción BBC Mundo

Se encuentra en India, en el estado de Uttar Pradesh, y genera una ganancia de US$45 millones al año.

Fue inaugurada hace casi dos siglos y todavía hoy sigue siendo la fábrica legal de opio más grande del mundo.

Ubicada en Ghazipur, en el estado de Uttar Pradesh, en el norte de India, ha regresado recientemente a la primera plana gracias al éxito de una novela histórica publicada internacionalmente.

La historia de Amitav Ghosh, "Sea of Poppies" (Mar de amapolas), transcurre en la época en la que prosperaba la comercialización del opio en India bajo el mandato británico; y gran parte de ese opio se producía precisamente en esta fábrica.

Ghosh dice que el opio era, fundamentalmente, el producto que permitía financiar al imperio británico en India.

Sin embargo, en esta fábrica que tiene exactamente 188 años, nadie parece conocer su controvertida historia o haber leído la novela de Ghosh.

Gran negocio

Aquí es un día como cualquier otro: en este edificio colonial de ladrillos rojos trabajan unas 900 personas que contribuyen a generar una ganancia anual de US$45 millones. El 90% de las exportaciones se dirigen a Estados Unidos, Japón, Francia y Sri Lanka para usos farmacéuticos.

EE.UU. y Japón, por ejemplo, importan entre 200 y 250 toneladas métricas de opio de esta fábrica por año.

Tomar fotografías dentro de las instalaciones está prohibido y la vigilancia es estricta.

Según Manik Mukherjee, una de las autoridades de la fábrica, el opio indio es "puro" y tiene un inmenso valor farmacéutico.

La fábrica estaba emplazada en un paisaje idílico, nada que ver con lo que es ahora la bulliciosa ciudad de Ghazipur.

Amitav Ghosh la describe en su novela. "La fábrica era inmensa: sus instalaciones cubrían una superficie de 45 acres, distribuidas en dos módulos aledaños, cada uno con numerosos patios, fuentes y cobertizos con techos de hierro".

"Al igual que los grandes fuertes medievales a orillas del Ganges, la fábrica estaba situada de modo que tuviese fácil acceso al río, pero lo suficientemente elevada como para no ser afectada por las inundaciones estacionales".

Para escribir su novela, Ghosh estudió bosquejos y litografías de la fábrica hechas por artistas británicos.

Vestigios coloniales

La cavernosa fábrica todavía tiene vestigios coloniales -las construcciones de ladrillos rojos, las fuentes de agua y un reloj de sol donado por un agente de opio británico. Los agentes eran los encargados de vender el opio a los comerciantes.

La antigua unidad procesadora fue modernizada tan sólo hace dos años.

Durante la Segunda Guerra Mundial la fábrica comenzó a diversificarse, con la apertura de una unidad de extracción de alcaloides para fármacos y se convirtió en uno de los mayores exportadores de opio del mundo

A finales del siglo XX el cultivo de amapolas comenzó a declinar en la zona y en el resto de Uttar Pradesh. En la actualidad, se cultivan amapolas en los estados de Rajasthan y Madhya Pradesh.

Pero algunas cosas, al igual que este gran edificio colonial, no han cambiado.

Ghosh escribió sobre la "apatía" que parece rondar en las inmediaciones de la fábrica, citando el ejemplo de unos monos que bebían el agua de las alcantarillas, intoxicadas con los desechos de la fábrica.

Hoy en día, los monos siguen siendo los "señores" por aquí, nutriéndose de los desechos del opio y durmiendo todo el día.

"Se han vuelto adictos al opio. Muchas veces tenemos que arrastrar a los monos dormidos que andan por aquí", comenta uno de los trabajadores de la fábrica.