Simpatizantes del popular equipo Boca Juniors debieron soportar este domingo el trago amargo de la derrota 4-2 ante el Milan en Japón por la final del Mundial de Clubes-2007 y se quedaron sin fiesta en la capital argentina.
"Regalamos el partido en el segundo tiempo, le faltó marca personal, Boca se confió mucho. Tendría que haber marcado más a Kaká", dijo a la televisión un descorazonado hincha vestido de pies a cabeza de azul y oro al retirarse de uno de los tantos bares del centro porteño donde fanáticos siguieron el partido comiendo medialunas y bebiendo café de por medio.
"Boca apenas jugó 30 minutos, el resto fue del Milan", sentenció otro hincha en los alrededores del Obelisco donde permanecía esta mañana un gran operativo policial montado para contener desmanes por un eventual festejo que nunca llegó.
La desazón y el silencio reinaban en los puntos donde los hinchas se habían concentrado obligados al madrugón para ver en directo por televisión la final disputada a las 7:30 hora de Argentina.
No más de veinte simpatizantes acudieron igual al pie del monumento porteño para agitar banderas y reinvindicar la actuación del equipo que quedó relegado al segundo puesto en la final disputada en Yokohama, Japón.
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