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A pesar de sus 38 goles en dos temporadas en la Bundesliga, el italiano Luca Toni, campeón del mundo en 2006, no tiene nada seguro desde que el Bayern Múnich fichó al internacional alemán Mario Gómez por más de 30 millones de euros. El sábado, cuando sus compañeros de equipo se midan al Hoffenheim en la primera jornada de la liga alemana de fútbol, Luca Toni estará en Italia intentando curarse las molestias en el tendón de Aquiles que arrastra desde la temporada pasada y que han perturbado mucho su pretemporada. La fecha de su regreso aún no se conoce. ¿Volverá al Bayern o es que el nuevo entrenador, Louis van Gaal, no cuenta con él? Además de Mario Gómez, el Bayern del holandés tiene dos goleadores confirmados como Miroslav Klose, máximo artillero del Mundial-2006, y el croata Ivica Olic, sin olvidar a Thomas Müller, una joya de 19 años recién salida de la cantera del club. De forma similar a su gran amigo el francés Franck Ribéry, llegado como él en 2007, ''Tonigol'' parece haber agotado todo el crédito que acumuló durante su primera temporada, cuando conquistó el título de máximo goleador. Desde entonces el ex jugador del Palermo y de la Fiorentina, muy decepcionante durante la Copa de las Confederaciones 2009, ha encadenado las lesiones y su papel de definidor, a veces invisible durante 90 minutos, le expone a las críticas. "Después de la temporada pasada sin ningún título, estoy más motivado que nunca", asegura el futbolista de 32 años, que tiene un promedio de 0,6 goles por partido de Bundesliga. "No me veo en el banquillo de los suplentes", admite. Ottmar Hitzfeld, su entrenador en el Bayern en la temporada 2007-2008, es de la misma opinión y aconseja con la boca pequeña a los directivos del club que le dejen marchar para no enrarecer el ambiente en el vestuario. "Es un campeón del mundo del descontento", dijo esta semana Hitzfeld. jr/em
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