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Tras una campaña 2008-2009 decepcionante y un julio movido con el culebrón Ribéry, los dirigentes del Bayern Múnich esperan que la autoridad del técnico Louis van Gaal ponga al gigante bávaro a la altura de su historia, como el holandés lo supo hacer con el Ajax y el Barcelona. Nunca antes en su historia el Bayern, que afronta el sábado al Hoffenheim, se había ''comido'' tantos entrenadores como en estos últimos dos años: desde 2007, cinco técnicos (Magath, Hitzfeld, Klinsmann, Heynckes, Van Gaal) se sucedieron en el cargo del club con más títulos de Alemania. Pero Van Gaal está convencido de que esa tendencia se detendrá con él. "Estoy aquí para escribir la historia del Bayern Múnich, quiero dejar mi huella", disparó el holandés de 57 años cuando tomó el cargo a inicios de julio. La experiencia negativa de Jürgen Klinsmann, que llegó como ídolo y se fue despedido por la puerta de atrás luego de diez meses de trabajo, en abril, recuerdan que la paciencia no es la principal característica de la directiva bávara. "Con un nuevo entrenador y muchos jugadores nuevos, necesitamos tiempo para encontrar eficacia", advierte Van Gaal. El equipo arrancó en mayo un segundo puesto, detrás del campeón Wolfsburgo, y la clasificación directa para la Champions. Objetivo mínimo, según los hinchas. La llegada del bombardero Mario Gómez a cambio de 35 millones de euros ¿récord para la Bundesliga¿ relegará al italiano Luca Toni, máximo artillero de la temporada 2007-2008, al banco de suplentes. También se fueron otros líderes, como los brasileños Lucio y Zé Roberto, al Inter de Milán y Hamburgo, respectivamente, pero fueron reemplazados por el holandés Edson Braafheid y el ucraniano Anatoliy Timoschuk. Van Gaal, que se califica él mismo de "arrogante", tomó un plantel al que le vio falta de carácter, pero quiere cambiar esa mentalidad y repetir la historia que escribió con el Ajax, hegemónico en Europa en 1995, y también con su Barça de 1997 a 2000 (dos Ligas españolas consecutivas). "Nuestro modelo debe ser el Barcelona", aclara el ex seleccionador de Holanda, en referencial al ganador de la Champions, que había humillado al Bayern en cuartos (4-0, ida) a inicios de abril, con Pep Guardiola como guía. "El Barça tiene, al igual que nosotros, buenos jugadores. Forman ante todo un buen equipo en el que cada uno trabaja para el grupo y ésa es la razón de su éxito", analizó Van Gaal. Su demostración de carácter la vivió en carne propia el astro Frank Ribéry, quien fue retado por haberse cambiado los botines en plena sesión de entrenamiento sin pedir autorización al técnico. El internacional francés tal vez se dio cuenta de que con Van Gaal tendrá pocas posibilidades de jugar a la vedette, pese a que en Bayern le cerraron la puerta para irse al Real Madrid, cotizándolo en más de 80 millones de euros, al considerarlo pieza clave del nuevo proyecto. De entrada, el maestro holandés se ha fijado dos objetivos. "Voy a estar satisfecho si pasamos los primeros dos meses sin muchos lesionados y con muchas victorias. Luego, pensaremos en hacer un fútbol atractivo y hablaremos de títulos, en el campeonato y en la Copa". Su pasado glorioso en Ajax y Barça lo respaldan. jr/fc/gv
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