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La liga francesa de fútbol, que se espera sirva de confirmación para la perla del fútbol galo Karim Benzema, arranca este sábado con la incógnita de saber si el Burdeos será capaz de romper siete años de hegemonía lionesa y con la atención puesta en el París SG y sus flirteos con el descenso. Aunque el Burdeos acarició la pasada temporada el título, el Lyon consiguió en esa campaña el primer doblete de su historia (Liga y Copa), algo que no bastó para que el entrenador Alain Perrin siguiese al frente del equipo, sustituido por Claude Puel. Además de la del entrenador, en el capítulo de bajas sonadas del Olympique se cuentan la del talentoso y controvertido Ben Arfa, que se llevó el galardón al joven más talentoso la última temporada y que militará en el Marsella, tercer clasificado. Junto a Arfa han abandonado el club el central Sébastien Squillaci (Sevilla FC) y el veterano portero Grégory Coupet (Atlético de Madrid), aunque el Lyon no renuncia a su hegemonía y también a engrosado el capítulo de "altas". El "fichaje" más importante del Lyon para la temporada 2008-09 ha consistido en retener hasta 2013 a su joven estrella Karim Benzema, máximo goleador de la pasada campaña y único jugador que hace soñar al fútbol francés, cuya selección quedó apeada de la Eurocopa en primera ronda con el triste balance de un solo gol anotado en total. Entre los ocho jugadores con los que se ha reforzado el Lyon destacan el incorporaciones como la del centrocampista Makoun, llegado del Lille y llamado a ser titular, o Ederson, que acompañará por la izquierda a Benzema. El equipo aspirante, el Burdeos, que puede tener más complicado poner en aprietos al campeón porque este año tendrá que dedicar parte de sus energías a la Liga de Campeones, ha elegido como refuerzo más notable a otra de las esperanzas del fútbol galo, el delantero Yoann Gourcuff, que proviene del Milán. Convienen seguir de cerca también al Marsella, que pagó 12 millones de euros por el joven Ben Arfa, capaz de desestabilizar tanto una defensa como un vestuario, y que cuenta con una de las aficiones más duras para los adversarios. Habrá que ver, no obstante, cómo encajan los hasta 11 jugadores nuevos con que contará el equipo del sur de Francia esta temporada. El cuarto equipo que merece atención este año es el mítico París Saint-Germanin (PSG), que ha coqueteado peligrosamente con el descenso en las dos últimas temporadas y que se ha reforzado con dos jugadores de renombre (Makelele y Guily), que hubieran sido tres si una malformación cardíaca no hubiera obligado a Thuram a retirarse. El medio centro defensivo Makelele, ex del Chelsea y del Real Madrid, portará el brazalete de capitán en un equipo cuya historia le llama a marcarse objetivos mucho más ambiciosos que la permanencia. Junto a él estará el ex extremo derecho del Barcelona y de la Roma Ludovic Giuly, que intentará reequilibrar un equipo cuyo juego caía quizá en exceso a banda izquierda, dominada por Rothen. Por otro lado, uno de los objetivos generales marcados este año para el conjunto de la Liga es ganar en espectáculo, deseo que cuantificó recientemente el ex entrenador del Lyon y de la selección francesa, Gérard Houllier, pidió ante entrenadores, árbitros y capitanes que se intentase aumentar la tasa de goles por encuentro. "Los entrenadores deben saber que serán también juzgados por la calidad del espectáculo", declaró Houllier, que se daría por satisfecho con una media de entre 2,3 y 2,4 goles con encuentro, superior a los 2,28 de la temporada pasada, aunque inferior a los 2,81 de Alemania, 2,69 de España, 2,64 de Inglaterra y 2,55 de Italia. Sin embargo, la mayoría de los técnicos han acogido la idea con prudencia y nada hace pensar que la Liga francesa vaya a convertirse de pronto en un festival de goles. La nota triste de la temporada la pone la prohibición de participación en la próxima Copa de la Liga al PSG, después de que hinchas del club desplegaran en la final de esa competición de la pasada temporada una pancarta que insultaba en términos muy ofensivos a franceses del norte del país.
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