Si bien la Selección Colombia fracasó en las eliminatorias a Sudáfrica-2010, una vez más los colombianos dirán presente en el Mundial a través de Reinaldo Rueda, seleccionador de Honduras, y el árbitro Oscar Ruiz, elegido entre los 30 pitos que dirigirán la Copa del Mundo.
Pasada la etapa dorada de los 90 catapultada por Francisco ''Pacho'' Maturana, con participación decorosa en Italia-90, Estados Unidos-94 y Francia-98, Colombia falló en las clasificaciones de las últimas dos ediciones mundialistas para Corea/Japón y Alemania, aunque de algún modo siempre está en el Mundial.
En 2002, Hernán ''Bolillo'' Gómez, que ha vuelto a tomar las riendas del once cafetero, condujo a Ecuador a su primera Copa del Mundo de la historia y su compatriota Luis Suárez hizo lo propio con el Tri sudamericano para 2006.
En el primer Mundial en tierra africana de todos los tiempos, otro técnico colombiano pondrá el sello caribeño, Reinaldo Rueda, histórico seleccionador de las juveniles cafeteras.
Pero no será el único participante activo con la bandera de Colombia en el corazón.
Ese honor también lo tendrá Oscar Ruiz, quien junto a sus asistentes Abraham González y Humberto Clavijo defenderán la calidad del arbitraje colombiano.
Ruiz, de 41 años y de profesión abogado, participará por tercera vez en una Copa del Mundo, récord que sólo ostentan otros cuatro pitos en la historia, aunque eso le ha costado mucho esfuerzo.
"Durante el último año y medio estuvimos sometidos a duras pruebas de resistencia física en Zúrich, Islas Canarias y Argentina", reveló.
"Fuimos objeto de seguimientos en los partidos oficiales de FIFA, como eliminatorias, y también presentamos exámenes de reglas de juego y lenguaje corporal", acotó el pito.
"Fue un proceso duro y exigente, pero al final se vio la recompensa", completó Ruiz, quien va "por la revancha en Sudáfrica", tras ser criticado en Alemania-2006 por fallos controvertidos en el Costa de Marfil-Holanda del grupo de la muerte que completaban Argentina y Serbia.
La participación colombiana también podría haber sido mayor en Sudáfrica si el centrocampista Johan Vonlanthen, que estuvo en los 30 preseleccionados de Ottmar Hizfield en Suiza, hubiera pasado el recorte de 23. No lo hizo y se perdió su segundo Mundial consecutivo, el anterior por lesión.
La paradoja de la vida podría haber enfrentado a Vonlanthen y Rueda en una situación particular y con ambos defendiendo otros colores, en el Suiza-Honduras, porque el volante de 24 años reconoció en el sitio de la FIFA que le "interesaba jugar para Colombia, pero creo que nunca se dieron cuenta que yo podía jugar con ellos, quizás por mi nombre".
El que se "comió" su talento era nada menos que Reinaldo Rueda.
El padre de las juveniles cafeteras, que un año antes llevaba a Colombia al tercer puesto del Mundial Sub-20 de Emiratos Árabes Unidos, el mejor resultado de la historia colombiana a nivel internacional, en un once en que brillaban Víctor Montaño y Fredy Guarín, ahora se quiere hacer grande y tener revancha.
Porque el paso de Rueda por la selección mayor colombiana le dejó un sabor amargo de boca (fracaso en eliminatorias para Alemania-2006), pero se reinventó en Honduras, a la que consiguió meter en una Copa del Mundo por segunda vez en su historia.
La revolución de Rueda generó que la Federación ya le ofrezca contrato de prolongación y, este año, el Congreso le otorgó la nacionalidad hondureña a un seleccionador que expresó su "gratitud para toda Honduras" por el reconocimiento.
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